La investigación universitaria en RD

De vez en cuando, los medios de comunicación nacional, hacen referencia a varios temas de interés educativo. Uno de ellos, es el rol de las universidades dominicanas en la investigación y desarrollo. Siempre se hace mención de la baja inversión en este sector tan importante. Lo justo sería preguntarnos, ¿a qué se debe este fenómeno?

En primer lugar, es importante señalar que no existe en el mundo un país desarrollado y que ofrezca una excelente calidad de vida a sus ciudadanos, que no invierta en investigación y desarrollo (I + D). La correlación directa entre estos dos importantes indicadores se evidencia siempre. Esto se puede entender con un ejemplo, quizás muy sencillo, pero bien ilustrativo. El caso de Korea (la del Sur) es emblemático. Es una nación que hace más de cinco décadas tenía niveles de pobreza superiores a los nuestros. Hoy en día, gracias a su capacidad de generar innovación, investigación y desarrollo tecnológico, es una de las potencias socioeconómicas mundiales. ¿Quién no conoce y disfruta de sus productos tecnológicos en la telefonía móvil y en la industria automotriz? Definitivamente, al igual que este país hermano, hay muchos ejemplos del impacto positivo de la I+D.

Creemos firmemente que nuestro país también puede aprovechar esta realidad e inspirarse en estos casos de éxito. Lo que necesitamos con cierto nivel de urgencia es incrementar la inversión que se realiza en este rublo, tanto por el sector privado como por el público. Para que podamos tener I + D que produzca bienestar social, necesitamos de talentos, políticas públicas, sistemas de incentivos y, sobre todo, inversión de capital.

Según los números a los que se tiene acceso, los indicadores de resultados y producción en I + D en nuestro país no alcanzan el promedio de la región. Sin embargo, si ayudamos a nuestras universidades con fondos concursables públicos y privados, pienso que podemos mejorar sustancialmente y así disfrutar de los beneficios que supone ser una nación que produce conocimiento de calidad mundial. ¡Lo podemos lograr!

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Vinculación universidad y empresa

Las instituciones de educación superior necesitan vincularse continuamente a los diversos sectores de la sociedad. Una de las tendencias más fuertes en los últimos tiempos es la necesidad de que lo haga con las empresas. El llamado “sector productivo” es el que hace referencia a la iniciativa empresarial que con su capacidad productiva tiene el poder de generar empleo de alto valor.

Todos reconocen, incluyendo las universidades, el enorme valor que tiene una relación virtuosa entre el estado, la empresa y la academia. Son muchas las oportunidades de impactar de manera positiva a la sociedad cuando estos tres sectores trabajan unidos en función de un objetivo común.

Un ejemplo de esa colaboración productiva entre sectores es lo que tiene que ver con la oferta educativa. Sabemos que las universidades tiene funciones importantes como son la investigación y la extensión. Más sin embrago, debemos reconocer que en su labor de docencia, es igualmente importante el deber de proveer a la sociedad los profesionales de calidad que necesita. Es imposible garantizar el desarrollo de un país sin una buena educación, y la misma entendida como una educación pertinente y de calidad.

En nuestro país son cada día más frecuentes los proyectos que vinculan a la universidad con la empresa. Son muchos los ejemplos donde en una misma mesa convergen el sector empresarial y los gerentes académicos de una universidad para producir juntos una oferta académica más acorde a las demandas del mercado laboral. Uno de ellos es la iniciativa del Comité TIC de la Cámara Americana de Comercio. Sus miembros han establecido los perfiles profesionales que necesita la industria dominicana de las tecnologías de la información y comunicación, y han creado el espacio PROATIC para que la academia y las empresas puedan trabajar juntas para formar mejor los profesionales que necesitan. Esta es una iniciativa, entre varias, que merece ser apoyada.

Iniciativas como ésta deben convertirse poco a poco en la norma. Este tipo de sinergias son las que hacen la diferencia. El país necesita de un liderazgo consciente y comprometido con el desarrollo nacional. La alianza universidad-empresa produce grandes beneficios para nuestra juventud. Sigamos avanzando.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

El avance de las tecnologías asiáticas

En el mundo hay una fascinación creciente por China y todo el entorno asiático. Muchos expertos y organismos internacionales hacen predicciones positivas a favor de China y su crecimiento sorprendente. Lo mismo sucede con la dimensión tecnológica de este fenómeno.

Los consumidores conocen muy bien las diversas plataformas de comercio electrónico. Entre ellas se encuentra una de origen asiático llamada Alibaba. Alibaba Group es un “consorcio privado chino que posee 18 subsidiarias con sede en Hangzhou dedicado al comercio electrónico en Internet, incluyendo portales de ventas business-to-business, de venta al por mayor y detalle, como otros servicios”. Su dueño, Jack Ma, es hoy uno de los hombres más ricos del planeta.

Esto es un ejemplo de la gran cantidad de productos tecnológicos de origen asiático que enriquecen de manera significativa las ofertas mundiales de tecnología. ¿Cómo esto impacta el mercado occidental? La competencia se incrementa y esto permite acelerar el motor de innovaciones para beneficio de los consumidores.

A pesar de este importante beneficio, los estados deben estar atentos para evitar una tendencia proteccionista que solo perjudicaría al consumidor final. Los incentivos fiscales, la barreras arancelarias y los tratados de libre comercio deben ser instrumentos que fomenten el comercio internacional para beneficio de todos los habitantes del planeta.

Debemos alegrarnos cuando el sistema mundial de innovación tecnológica permite el surgimiento de nuevos actores en el gran abanico de productos y servicios tecnológicos. Claro, todo esto debe ocurrir en el marco de regulaciones justas y transparentes que defiendan siempre los derechos del consumidor.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR