Sistema de educación técnica y profesional

En los últimos años, diversas instituciones de nuestro país han trabajado en el establecimiento de un Marco Nacional de Cualificaciones, que tiene entre sus principales metas el establecimiento de un marco referencial para la convalidación de competencias entre los diversos subsistemas del sistema educativo dominicano. Esto permitiría una movilidad más expedita entre los diferentes niveles educativos y así garantizar que los alumnos puedan obtener las competencias necesarias para tener mayores probabilidades de insertarse en el mercado laboral. Es precisamente en este último punto donde radica la enorme importancia que tiene la educación técnica para el desarrollo nacional.

En nuestro país existe una cultura que pone más valor a la educación superior de cuatro años que a la formación técnica profesional. Muchas personas consideran, con cierto nivel de conocimiento, que la educación técnica es para los pobres y para aquellos que son incapaces de hacer una carrera universitaria. En lo particular, no estoy de acuerdo con esa forma de pensar.

La educación técnica debe entenderse como un tipo de educación especializada para un forma de trabajo específica en función de un sector productivo que necesita cada vez más profesionales capaces de resolver problemas concretos en sus instituciones. Debemos presentar y valorar la educación técnica como una opción viable de proyecto de vida para la juventud dominicana. Tanto los empleadores como los académicos deben establecer políticas de incentivo que ayuden a los estudiantes prospectos a interesarse cada vez más en este tipo de educación.

El que exista un sistema educativo que facilite la movilidad entre los diferentes subsistemas o niveles, contribuye en gran medida a garantizar la valoración de nivel técnico profesional que empieza en el politécnico, continúa en la educación superior y puede durar toda la vida. Seamos cada vez más consciente del gran valor estratégico que tiene la educación técnica en nuestro país y en el mundo.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

El costo de estudiar en la universidad

El financiamiento de la educación siempre ha sido un tema de discusión. Esto se debe a muchos factores. El más simple de ellos es que afecta la economía (el bolsillo) de los ciudadanos. Toda la sociedad es consciente de que para garantizar un verdadero desarrollo para nuestro pueblo se hace necesario educar a nuestra gente. Además, sabemos que educarse sigue siendo una buena estrategia para alcanzar mejores condiciones de vida. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cuánto deberíamos invertir en nuestra educación? ¿Alguien debería ayudarnos en el financiamiento de nuestros estudios? En breves líneas nos enfocaremos en las formas en que se financia la educación superior en el mundo y como se aplica en nuestro país.

Existen muchos modelos de financiamiento de la educación postsecundaria. Una de las principales fuentes son los estados. Es decir, los gobiernos locales o nacionales dedican parte de su presupuesto a financiar las universidades e instituciones de educación superior. El dilema es que muchas de éstas ayudas están siendo reducidas en los últimos años. Estos recortes en el financiamiento de las academias es una tendencia global. Es por eso que en todos los países las universidades se ven obligadas a aumentar los costos de matrícula y buscar alternativas que le permitan sostener económicamente sus instituciones.

En esta problemática planteada es donde radica el origen del impacto que tiene el costo de la educación superior en la economía de nuestros hogares. Las familias deben dedicar parte de su presupuesto a cubrir los costos de matrícula y demás gastos educativos.

Sin embargo, consideramos que existen muchas alternativas que se pueden aprovechar. La matrícula en las universidades públicas sigue siendo muy baja en comparación con otros tipos de educación y se ha diversificado la oferta de becas o programas de asistencia financiera. Hoy existen ayudas de todo tipo para aquellos estudiantes que quieren realizar sus sueños a través de una buena educación.

Este tema, siempre sensitivo, debe discutirse y abordarse con seriedad. La educación de calidad a todos los niveles, y sobre todo en el sistema superior, debe ser un compromiso de todos. Garantizar de que todos tengamos las posibilidades de un mejor futuro a través de la educación universitaria es una prioridad nacional. Con fondos y buena gestión podemos asegurar que la educación superior siga siendo el pilar de nuestro desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Las tecnologías al servicio del desarrollo humano integral

El concepto de desarrollo humano ha ido evolucionando en el tiempo. Se empieza a utilizar en el contexto del inicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) hace más de seis décadas. Un número considerable de sociólogos y otros profesionales han contribuido a su amplia difusión. En mi caso particular, me gusta el uso del concepto de desarrollo humano integral como el conjunto de políticas públicas, características y acciones nacionales que permiten que todos los seres humanos y cada ser humano desarrolle al máximo su potencial.

En el caso de Naciones Unidas, se ha elaborado un índice de desarrollo humano que, entre otras herramientas de medición, ayudan a medir y acompañar las naciones en su desarrollo nacional. Los tomadores de decisiones y los encargados de las diversas oficinas públicas deben ser ayudados con este tipo de instrumentos para garantizar el bienestar de sus países. Pero sobretodo, en mi humilde opinión, deben hacer uso intensivo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como soporte del desarrollo integral de los ciudadanos y ciudadanas de los países.

La mejor forma de utilizar las TIC como herramientas de desarrollo es definiendo una estrategia nacional de transformación digital. La misma debe incluir una profunda reforma legal, la implementación de políticas públicas de inclusión digital, la inversión en infraestructura de acceso y el desarrollo del talento humano con enfoque tecnológico. Para mi, obviamente, lo más importante es lo último.

En una economía digital y en un contexto de cuarta revolución industrial, no existe la posibilidad de desarrollo humano integral sin establecer centros y programas de formación tecnológica que eleven la cantidad y calidad de profesionales en las áreas TIC. Esa sola medida aumentaría la innovación, el emprendimiento, y el desarrollo de nuevas áreas empresariales e institucionales. También fortalecería la cultura de transparencia, rendición de cuentas y de servicios en línea. En definitiva, no podemos imaginar un verdadero desarrollo humano integral sin las TIC. Aseguremos que en nuestro país continuemos por ese camino.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR