La inteligencia artificial aplicada a la gestión de calidad

En una encuesta realizada por Pew Research Center, centro de estudios dedicado a analizar diversos temas de tendencias tecnológicas e internet, se ha comprobado que en la actualidad más del 80% de los ejecutivos piensa que la Inteligencia Artificial (IA) impactará de manera positiva sus negocios. Lo cierto es que vivimos en tiempos donde la IA adquiere una creciente importancia estratégica para diversos sectores de la sociedad.

Alguno podrá preguntarse de qué manera logrará transformar a las organizaciones dicha tendencia tecnológica. Lo lógico es que toda organización que quiera alcanzar sus metas identifique las formas en que la aplicación de estas tecnologías emergentes pueden solucionar sus problemas concretos. Considero que las instituciones tienen diversas maneras o vías para llevar a cabo tan importante tarea. En este sentido se debe tomar en cuenta áreas estratégicas como el servicio al cliente y optimización o mejora de procesos.

En primer lugar, en la atención al cliente existe una tecnología llamada chatbots que logra recopilar información del cliente y a parir de las mismas crear diversos modelos de seguimiento y respuesta personalizada a los clientes o ciudadanos.

También puede ser utilizada la IA para mejorar los sistemas de ciberseguridad que deben proteger de manera eficiente y eficaz nuestras organizaciones. Un análisis constante de los ataques cibernéticos y un plan de respuesta a partir de estos patrones garantiza mayor capacidad de resistencia a este creciente flagelo tecnológico.

Por otro lado se puede aplicar dicha tecnología exponencial al área de gestión. Muchos de los sistemas de inteligencia de negocios están aplicando IA para construir mejores modelos predictivos tanto en el plano financiero como de operaciones y así garantizar que los lideres puedan tomar mejores decisiones gerenciales.

En fin, lo cierto es que vivimos en un mundo donde impera una revolución tecnológica a escala planetaria. Nuestras organizaciones deben abrirse al cambio y saber transformarse digitalmente. No hay posibilidades de éxito dando la espalda a lo que hoy es una realidad. La transformación digital ha llevado para quedarse.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Nuevos retos en el ecosistema tecnológico nacional

En la República Dominicana existe un espacio diseñado para potenciar el sector tecnológico nacional. Esta institución se conoce por el nombre de Cámara Dominicana de las Tecnologías de la Información y Comunicación (CámaraTIC).

La Cámara TIC tiene la misión, como lo expresan sus estatutos, de “promover y desarrollar el sector de las tecnologías de la información y comunicación, para lograr su inserción en la maquinaria productiva del país, su acceso a la pequeña y mediana empresa y a todos los sectores de la población dominicana”. En sus nueve años de existencia, ha realizado varias actividades, eventos y procesos que han permitido ir construyendo una representación sectorial en diferentes espacios de la cotidianidad dominicana.

A partir de esta semana, tenemos el honor de servir al ecosistema tecnológico nacional desde la presidencia de este importante organismo. Con gran ilusión, compromiso y capacidad de trabajo, asumimos el reto de conducir a la CámaraTIC por una nueva etapa de crecimiento sobre los logros alcanzados hasta el momento.

Lo que pretende esta nueva gestión es ayudar al desarrollo de la marca país como proveedores de tecnología de la información y comunicación (TIC) de alta calidad según los requerimientos del mercado global, potenciar el uso intensivo de las TIC como herramientas al servicio del desarrollo nacional y garantizar un clima saludable de inversión y negocios que permita la generación de empleos y emprendimientos tecnológicos de alto valor, sobre la base del talento nacional.

Nuestro compromiso es con el desarrollo humano, integral y sostenible de todo el pueblo dominicano. En una sociedad global del conocimiento es evidente para todo el liderazgo nacional que las TIC son las herramientas idóneas para realizar un verdadero proyecto de nación. Sabiendo que no estamos solos en esta nueva e importante tarea, reafirmas nuestro compromiso con nuestro querido país y con todo el pueblo dominicano.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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José Armando Tavarez es el nuevo presidente de la Cámara TIC

Juramentan nueva directiva para el período 2018-2020

SANTO DOMINGO. – La Cámara Dominicana de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (CÁMARA TIC) presentó este miércoles a su nueva directiva para el periodo 2018-2020 que estará presidida por el ingeniero José Armando Tavarez, rector del Instituto Tecnológico de las Américas ITLA.

La nueva directiva fue juramentada por la pasada presidenta Lic. Rosario Sang y está integrada además por Mite Nishio, primer vicepresidente; Ángel Hernández, segundo vicepresidente; Jimmy Rosario, secretario; Arturo López, tesorero y José Alfredo Rizek junto a Carmen Londina Santana como vocales.

Directiva Cámara TIC
Directiva Cámara TIC

En su discurso de toma de posesión, el nuevo presidente de Cámara TIC expresó que durante su gestión se enfocará en desarrollar la marca país como proveedora de tecnología de la información y comunicación de alta calidad, acorde con los requerimientos del mercado global y potenciar el uso intensivo de las TIC como herramientas al servicio del desarrollo nacional.

Tavarez explicó además, que el trabajo de la nueva directiva se basará en garantizar un clima de inversión y negociación saludable que permita la generación de empleo y emprendimiento tecnológico de alto valor, sobre la base del talento nacional.

La Cámara TIC tiene la misión de promover y desarrollar el sector de las tecnologías de la información y comunicación, para lograr su inserción en la maquinaria productiva del país, su acceso a la pequeña y mediana empresa y a todos los sectores de la población dominicana.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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¿Un billón de dólares?

Si, estimados lectores, parece una suma exorbitante sobre todo para países en vías de desarrollo. Dicho monto representa el compromiso de inversión que ha hecho el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con sede en Boston, ciudad de Estados Unidos y una de las mejores universidades del mundo, para establecer una escuela de formación e investigación en Inteligencia Artificial.

La inteligencia artificial consiste en el desarrollo de sistemas y softwares que pueden “pensar” y actuar como lo haría un ser humano. Es una de las tendencias tecnológicas más importantes de nuestro tiempo y la causa principal de películas, novelas, series y diversas manifestaciones de miedos colectivos. Las personas piensan que llegará un día en el cual este tipo de tecnologías acabarán exterminando definitivamente a toda la humanidad.

Lo que sí es cierto es que ya estamos usando aplicaciones inteligentes en varias plataformas y sistemas impulsados o creados por compañías como Google y Apple. Muchas de nuestras redes sociales están invadidas por “robots” o softwares que hacen tareas de análisis e implantación de información a requerimiento de empresa y personas.

Desde el auge de la inteligencia artificial al principio de la década del 2010, se ha experimentado una creciente demanda de programadores, profesionales y expertos en dicha área de conocimiento. Por esta razón, las universidades, como lo ha hecho MIT, no podemos dar la espalda a este fenómeno y debemos emprender iniciativas que pueda dar respuesta a las exigencias de la actual sociedad digital en el plano laboral e investigador.

MIT pone el ejemplo y, como casi siempre, sienta las bases de una innovación importante en la oferta académica de las universidades en el mundo. Nuestro país puede también entrar en esta dinámica. Los que podamos aprovechar la presente coyuntura y participar de la economía global, tendremos mayores oportunidades de éxito en un futuro próximo. Mejorar la competitividad implica afrontar los desafíos tecnológicos cuando se presentan.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Educación “líquida”

El filósofo polaco Zigmunt Bauman, autor del concepto de ‘modernidad líquida”, se ha hecho famoso al hacer un análisis profundo e interesante de la realidad en la que vivimos. Afirma que nuestro tiempo actual está caracterizado por la “volatilidad”, “incertidumbre” y la “inseguridad”. Estos fenómenos también podemos encontrarlos en la educación.

La era digital ha producido una verdadera metamorfosis en los procesos pedagógicos a todos los niveles del sistema educativo. Como un ejemplo de esto podemos mencionar el sector de la educación superior donde existe una tendencia a la “virtualización”. Las universidades del mundo están aplicando tecnológica de la información y comunicación (TIC) de manera intensiva. Los procesos administrativos, así como los de enseñanza y aprendizaje, han cambiado radicalmente. Nos podríamos preguntar: ¿Qué efecto produce esto en la educación?

En primer lugar, un nuevo tipo de estudiantes. Los jóvenes que asisten a las universidades esperan resultados inmediatos. No le encuentran sentido a las formas tradicionales de aprendizaje. Lo que pueda decirle un profesor en el aula, ¿acaso no lo podemos encontrar en internet?

En segundo lugar, los profesores tienen nuevos e importantes desafíos. La aplicación de las TIC deben hacerlo con sentido creativo e innovador, buscando aprovechar en su docencia nuevas tecnologías como la robótica, inteligencia artificial, ciencia de los datos, internet de las cosas, así como el aprendizaje movil y en línea. También en el mundo de la investigación hay nuevos retos. La producción científica puede encontrarse en gran cantidad, publicada en formato abierto y difundida a través de internet.

Y por último, las instituciones y sus líderes están obligados a repensar la universidad desde una óptica digital. El tiempo y espacio universitario se vuelve semipresencial. Los profesores y estudiantes esperan invertir menos tiempo en aulas y más tiempo en laboratorios, talleres y en el ciberespacio. En definitiva, el mundo es cambiante, volátil y veloz. Estamos a la distancia de un clic de todo el conocimiento humano gracias al Internet.

Se puede afirmar como Bauman que la “educación es víctima de la modernidad líquida”. Todo se hace inestable esperando la próxima innovación disruptiva que seguirá cambiando nuestro mundo. La educación es un elemento más en esta sociedad “líquida” que muchas veces necesita de una inteligencia “sólida” para aprovecharla mejor.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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En búsqueda de la excelencia

En estos día la revista británica TIMES, en su suplemento especial de educación superior, hizo de conocimiento público la nueva versión de su mundialmente reconocido ranking de las mejores universidades del mundo. Las universidades del planeta y sus correspondientes líderes están siempre muy pendientes a este tipo de informes. Los gobiernos también se incluyen en el grupo de interesados en sus resultados. La razón es obvia. La opinión pública hace uso de éstas clasificaciones académicas para mostrar la calidad de las universidades en los respectivos países. El común de la gente piensa que si ninguna universidad de su país aparece en un ranking de mejores universidades es porque el sistema de educación superior anda mal.

A pesar de las críticas y alabanzas hechas a estos diferentes tipos de medición, la realidad es que la mayoría de estos rankings analizan un tipo específico de universidades: las de investigación. Es decir, que sus indicadores miden el nivel de producción científica de las universidades y que tan visibles son los resultados de la misma. Por tanto, los otros tipos de instituciones de educación superior no pueden “rankiar” mejor porque, aún siendo buenas, no poseen los recursos ni los investigadores que pueden darle mayor visibilidad a sus investigaciones.

La realidad es que los sistemas universitarios son complejos. Desde siempre han existido diferentes tipos de instituciones de educación superior. Hay universidades para docencia, instituciones técnicas superiores, instituciones tecnológicas y entre ellas una gran tipología de privadas, públicas, estatales y confesionales. Esto vuelve aún más compleja la tarea de identificar y medir cuando una universidad está haciendo su labor con calidad.

Lo cierto es que existen universidades dominicanas que están en búsqueda de la excelencia sobre la base de los rankings. Conozco algunos planes estratégicos que tiene acciones específicas destinadas a mejorar la visibilidad de la universidad en la producción científica global. Por ejemplo, la PUCMM, INTEC y UNIBE han comunicado recientemente sus logros en este sentido. Estos son esfuerzos que debemos felicitar y apoyar. Sabemos que le gobierno está en la disponibilidad de apoyar este tipo de esfuerzos a través de su fondo de fomento a la investigación y desarrollo. Lo cierto, y concluyo, es que no podemos tener universidades de excelencia si no mejoramos nuestra investigación, desarrollo e innovación. Ha llegado el momento de la excelencia de clase mundial de la universidad dominicana.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Viajes espaciales y educación

Desde hace décadas, sobre todo en tiempos de guerra fría, la humanidad experimentó lo que se llamó una acelerada carrera espacial. La rivalidad entre Estados Unidos y Rusia llegó a niveles científicos y astronómicos. El mundo, por tanto, fue testigo de lo que nadie hubiera imaginado jamás: un ser humano puso un pie en la luna. Esto cambió radicalmente la manera en que pensamos el universo, el mundo y a nosotros mismos.

Aunque reconocemos que este primer gran impulso se desaceleró en el tiempo, innovadores como Elon Musk han retomado estos sueños de conquista del espacio exterior desde una óptica comercial. Ahora la meta no es la luna sino llegar para el año 2025 a Marte y establecer la primera colonia humana fuera del planeta. ¿Estas grandes metas y el consecuente esfuerzo científico afectarán la educación? Pienso que ya lo está haciendo.

Los desarrollos científicos y tecnológicos siempre han afectado todas las realidades humanas. Por ejemplo, la revolución industrial eliminó muchos empleos pero también creó otros tipos de labores con mayor nivel de conocimiento. Es lo que ha sucedido en el pasado y es lo que sucederá en el futuro.

Una nueva carrera espacial puede ser de gran beneficio para la educación. Se requerirán expertos en nuevas áreas que todavía no existen y que estarán alineadas a las nuevas necesidades de una creciente colonia humana en Marte o en cualquier otro planeta del universo.

Pienso que el mundo será testigo, en las próximas décadas, de los cambios más asombrosos en materia de ciencia y educación. La humanidad del futuro tendrá un alcance galáctico. El conocimiento y su aplicación efectiva serán la norma de cada día. Veamos el futuro con optimismo. Existe todo un universo de posibilidades para el crecimiento y desarrollo de la humanidad.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Sistema de educación técnica y profesional

En los últimos años, diversas instituciones de nuestro país han trabajado en el establecimiento de un Marco Nacional de Cualificaciones, que tiene entre sus principales metas el establecimiento de un marco referencial para la convalidación de competencias entre los diversos subsistemas del sistema educativo dominicano. Esto permitiría una movilidad más expedita entre los diferentes niveles educativos y así garantizar que los alumnos puedan obtener las competencias necesarias para tener mayores probabilidades de insertarse en el mercado laboral. Es precisamente en este último punto donde radica la enorme importancia que tiene la educación técnica para el desarrollo nacional.

En nuestro país existe una cultura que pone más valor a la educación superior de cuatro años que a la formación técnica profesional. Muchas personas consideran, con cierto nivel de conocimiento, que la educación técnica es para los pobres y para aquellos que son incapaces de hacer una carrera universitaria. En lo particular, no estoy de acuerdo con esa forma de pensar.

La educación técnica debe entenderse como un tipo de educación especializada para un forma de trabajo específica en función de un sector productivo que necesita cada vez más profesionales capaces de resolver problemas concretos en sus instituciones. Debemos presentar y valorar la educación técnica como una opción viable de proyecto de vida para la juventud dominicana. Tanto los empleadores como los académicos deben establecer políticas de incentivo que ayuden a los estudiantes prospectos a interesarse cada vez más en este tipo de educación.

El que exista un sistema educativo que facilite la movilidad entre los diferentes subsistemas o niveles, contribuye en gran medida a garantizar la valoración de nivel técnico profesional que empieza en el politécnico, continúa en la educación superior y puede durar toda la vida. Seamos cada vez más consciente del gran valor estratégico que tiene la educación técnica en nuestro país y en el mundo.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

El costo de estudiar en la universidad

El financiamiento de la educación siempre ha sido un tema de discusión. Esto se debe a muchos factores. El más simple de ellos es que afecta la economía (el bolsillo) de los ciudadanos. Toda la sociedad es consciente de que para garantizar un verdadero desarrollo para nuestro pueblo se hace necesario educar a nuestra gente. Además, sabemos que educarse sigue siendo una buena estrategia para alcanzar mejores condiciones de vida. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cuánto deberíamos invertir en nuestra educación? ¿Alguien debería ayudarnos en el financiamiento de nuestros estudios? En breves líneas nos enfocaremos en las formas en que se financia la educación superior en el mundo y como se aplica en nuestro país.

Existen muchos modelos de financiamiento de la educación postsecundaria. Una de las principales fuentes son los estados. Es decir, los gobiernos locales o nacionales dedican parte de su presupuesto a financiar las universidades e instituciones de educación superior. El dilema es que muchas de éstas ayudas están siendo reducidas en los últimos años. Estos recortes en el financiamiento de las academias es una tendencia global. Es por eso que en todos los países las universidades se ven obligadas a aumentar los costos de matrícula y buscar alternativas que le permitan sostener económicamente sus instituciones.

En esta problemática planteada es donde radica el origen del impacto que tiene el costo de la educación superior en la economía de nuestros hogares. Las familias deben dedicar parte de su presupuesto a cubrir los costos de matrícula y demás gastos educativos.

Sin embargo, consideramos que existen muchas alternativas que se pueden aprovechar. La matrícula en las universidades públicas sigue siendo muy baja en comparación con otros tipos de educación y se ha diversificado la oferta de becas o programas de asistencia financiera. Hoy existen ayudas de todo tipo para aquellos estudiantes que quieren realizar sus sueños a través de una buena educación.

Este tema, siempre sensitivo, debe discutirse y abordarse con seriedad. La educación de calidad a todos los niveles, y sobre todo en el sistema superior, debe ser un compromiso de todos. Garantizar de que todos tengamos las posibilidades de un mejor futuro a través de la educación universitaria es una prioridad nacional. Con fondos y buena gestión podemos asegurar que la educación superior siga siendo el pilar de nuestro desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Las tecnologías al servicio del desarrollo humano integral

El concepto de desarrollo humano ha ido evolucionando en el tiempo. Se empieza a utilizar en el contexto del inicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) hace más de seis décadas. Un número considerable de sociólogos y otros profesionales han contribuido a su amplia difusión. En mi caso particular, me gusta el uso del concepto de desarrollo humano integral como el conjunto de políticas públicas, características y acciones nacionales que permiten que todos los seres humanos y cada ser humano desarrolle al máximo su potencial.

En el caso de Naciones Unidas, se ha elaborado un índice de desarrollo humano que, entre otras herramientas de medición, ayudan a medir y acompañar las naciones en su desarrollo nacional. Los tomadores de decisiones y los encargados de las diversas oficinas públicas deben ser ayudados con este tipo de instrumentos para garantizar el bienestar de sus países. Pero sobretodo, en mi humilde opinión, deben hacer uso intensivo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) como soporte del desarrollo integral de los ciudadanos y ciudadanas de los países.

La mejor forma de utilizar las TIC como herramientas de desarrollo es definiendo una estrategia nacional de transformación digital. La misma debe incluir una profunda reforma legal, la implementación de políticas públicas de inclusión digital, la inversión en infraestructura de acceso y el desarrollo del talento humano con enfoque tecnológico. Para mi, obviamente, lo más importante es lo último.

En una economía digital y en un contexto de cuarta revolución industrial, no existe la posibilidad de desarrollo humano integral sin establecer centros y programas de formación tecnológica que eleven la cantidad y calidad de profesionales en las áreas TIC. Esa sola medida aumentaría la innovación, el emprendimiento, y el desarrollo de nuevas áreas empresariales e institucionales. También fortalecería la cultura de transparencia, rendición de cuentas y de servicios en línea. En definitiva, no podemos imaginar un verdadero desarrollo humano integral sin las TIC. Aseguremos que en nuestro país continuemos por ese camino.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR