Aplicaciones informáticas para vivir la Fe

Los diferentes espacios de descarga de aplicaciones móviles ofrecen una amplia variedad de productos. Hay APPs que sirven para medir el nivel de latidos del corazón hasta tomar dictado mediante software de reconocimiento de voz. Es decir, el mundo de las tiendas virtuales de aplicaciones es amplio y lleno de ofertas para todas las necesidades y gustos. ¿Habrá algunas que nos ayuden a vivir mejor la Fe?

Si buscas en tu dispositivo Apple o Android, en el App Store de iOS o Google Play de Android, encontrarás aplicaciones que sirve para orar, meditar, leer la biblia o algún libro sagrado o escuchar música sacra. En otras palabras, podrás encontrar un amplio abanico de herramientas que nos ayudan en nuestras prácticas diarias de Fe o acercamiento a Dios.

El mundo de la tecnología no es ajeno a las realidades propias de la naturaleza humana. Todos necesitamos desarrollar una de las dimensiones humanas más importante: la espiritual. Los sociólogos y filósofos han detectado que en los tiempos actuales hay un resurgir de la necesidad de conectar con el espíritu. La misma ha sido una necesidad que ha tenido la humanidad, en todos los tiempos, de conectar con lo trascendente y sagrado. El ser humano necesita de lo espiritual. Sabe muy bien que su vida debe tener sentido o propósito y es por eso que en la búsqueda de Dios encuentra plenitud en su vida. Por tanto, es natural que organizaciones y personas desarrollen productos tecnológicos que puedan acompañar en dicho proceso.

Según las estadísticas mundiales, entre las aplicaciones religiosas o espirituales más descargadas, en los diferentes dispositivos móviles, se encuentran las que permiten leer y estudiar la Biblia. Luego siguen las que generan automáticamente algún tipo de pensamiento del día que pueda ser compartido por internet. También son muy descargadas los aplicaciones que permiten algún tipo de oración o meditación. Y por último, los que ayudan a acceder a audios y videos inspiracionales.

En fin, una expresión hermosa de nuestro ser espiritual se encuentra también en la producción tecnológica, donde programadores o desarrolladores de software, ofrecen al público en general, un gran número de soluciones tecnológicas útiles. Hagamos buen uso de estos medios digitales para acercarnos a Dios y así poder vivir mejor nuestro tiempo en la Tierra. Bendiciones.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Acceso universal a Internet

El mundo ha cambiado. Los avances científicos y tecnológicos han transformado nuestro estilo de vida. La forma en que vivimos no sería igual sin los productos y servicios tecnológicos. La manera de comunicarnos, comercializar y educarnos, ya dejó de ser una experiencia únicamente presencial. ¿Cómo impacta este fenómeno en las normativas legales y leyes sobre los derechos humanos?

Estamos ante una nueva etapa de la humanidad que supone nuevos derechos y deberes. Entre esas nuevas realidades, surge el derecho digital o de acceso a Internet que sirve para que todos y todas puedan ejercer y disfrutar de sus derechos a la libertad de expresión, de opinión y otros derechos humanos fundamentales que conforman la democracia.

En esta era digital, varios países han definido el acceso a internet como un derecho humano. Por ejemplo, la Organización de Naciones Unidas, a través de sus organismos, está trabajando en varios proyectos para garantizar que el acceso a Internet sea ampliamente disponible sin importar condición social, económica o cualquier otra realidad. En esta lucha no están solamente las organizaciones no gubernamentales y demás actores de la sociedad. Existen un proyecto, liderado por Facebook, que pretende asegurar acceso universal a internet. En el mundo, aproximadamente el 60% de la población todavía no tienen acceso.

Se han reflexionado sobre las garantías de este acceso, en el sentido de que debe contemplar conectividad, pero también calidad de la conexión y la velocidad de la misma. El servicio de Internet permite democratizar el acceso a contenidos educativos digitales y otros servicios gratuitos que ayudan a generar igualdad de oportunidades.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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República Digital Educación

El Gobierno ha implementado un proyecto o programa innovador de alcance nacional llamado República Digital. El mismo consiste en la utilización eficiente y efectiva de las tecnologías de la información y comunicación para generar desarrollo, inclusión y modernización de la nación dominicana. En nuestra opinión, creemos que dicho proyecto se constituye en uno de los más importantes de la historia dominicana. Sin desarrollo científico y tecnológico, la República Dominicana nunca podrá alcanzar los niveles de calidad de vida que nos hemos planteado.

Uno de los componentes de mayor alcance dentro de dicho proyecto es el relacionado con educación. En el marco del proyecto, se plantea la promoción del uso intensivo de las TIC en las escuelas dominicanas. Esto supone la implementación de numerosas iniciativas que permitan mejorar o enriquecer los procesos de enseñanza con medios digitales.

Por la información que tenemos al respecto, se implementarán varias iniciativas con el principal objetivo de proveer los recursos que necesiten los maestros y estudiantes desde el punto de vista tecnológico. Se han implementado procesos de formación docente, capacitación de técnicos, adaptaciones a los planes de estudios y contenidos; en fin, múltiples acciones pedagógicas y técnicas dentro del marco del Pacto Educativo, la Estrategia Nacional de Desarrollo y demás componentes estratégicos. En este sentido, se está trabajando en un proceso formal de capacitación de todos los actores involucrados, y así garantizar un mejor aprovechamiento de las bondades de las tecnologías digitales.

La mejora de la educación dominicana es un compromiso de todos los ciudadanos y organizaciones del país. Hemos firmado un pacto educativo que nos invita a la unidad y al compromiso con nuestros estudiantes y con todo el sistema educativo nacional. Sigamos trabajando para garantizar el logro de todas las metas planteadas. Seguro que podemos lograrlo.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Un ciberespacio seguro y neutro

El primer martes de cada febrero del año se celebra en el mundo el Safer Internet Day o día del Internet Seguro o Sano. Dicha iniciativa, que tiene sus orígenes en la Unión Europea y diversos programas, procura el desarrollo de un ciberespacio más sano para todos y todas. Este evento se conmemora en varios países a través de diversas actividades. La idea consiste en que las organizaciones y personas ayuden a “promover y debatir sobre la necesidad de tener una Internet más segura, sobre todo para las niñas, niños y adolescentes”.

Las estadísticas confirman que en los últimos años se ha experimentado un crecimiento sostenido del cibercrimen. Este fenómeno no solo impacta las organizaciones sino también las personas. Se han incrementado los ataques phising o suplantación de identidad, así como los acosos cibernéticos, pornografía infantil y otras realidades que amenazan la buena convivencia en el mundo digital.

En la medida en que los seres humanos tengamos un estilo de vida cada más digital, aumentarán las amenazas y peligros en esos medios tecnológicos. Necesitamos personas y acciones que nos ayuden a proteger y prevenir nuestros datos en la web y así aprovechar al máximo las bondades que ofrecen dichas plataformas.

Un tema que ha generado especial atención en este último año y que de alguna manera se vincula con el compromiso de construir una internet segura, es el que tiene que ver con la neutralidad de la red. Este es un principio por el cual “los proveedores de servicios de Internet y los gobiernos que la regulan deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenido, página web, plataforma o aplicación a la que accedan”. Las prestadoras de servicios de telecomunicaciones y los creadores de contenidos son actores fundamentales a la hora de construir una verdadera sociedad democrática y digital.

Es fundamental que sigamos reflexionando sobre la responsabilidad que tienen los organismos gubernamentales en cada nación de garantizar la construcción de una red segura y abierta siempre a los mejores intereses de los usuarios. #TodosJuntosPorUnInternetSeguro

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Por una reforma de la educación superior

Las reformas educativas implementadas en diversos países del mundo incluyen al sector de educación superior. Es imposible mejorar de forma integral la educación de una nación sin tomar en cuenta la calidad de las universidad y diversos institutos de educación superior. ¿Qué puntos deben estar incluidos en una reforma de la educación preuniversitaria?

En primer lugar, debemos actualizar, adecuar y transformar el marco Legal nacional. Las leyes que establecen y organizan el ecosistema de educación superior, ciencia y tecnología deben responder a las exigencias del mundo actual. Los temas como gobernanza de las universidades, calidad de los actores y financiamiento del sistema de ciencia, tecnología e innovación deben responder al plan estratégico nacional y a lo que aspiramos a ser, como país, en los próximos años.

También es importante definir y fortalecer los órganos reguladores del sistema. En medio de un crecimiento exponencial de la matrícula estudiantil y la diversidad de ofertas de titulaciones y tipo de instituciones, se hace necesario contar con el rol del estado como ente regulador e igualador de oportunidades.

Por último, se debe tomar en cuenta a los actores que directa o indirectamente participan de la reforma, y que al final serán los afectados por la implementación de los resultados de la misma. La sociedad civil, el sector empresarial, las universidades privadas y públicas, la comunidad científica, los organismos del estado que regulan, fomentan o desarrollan actividades científicas y tecnologías; son todos los actores que deben ser protagonistas de cualquier intento de reforma de la educación superior.

Muchos son los países que están trabajando en reformas, buscando así mejorar los niveles de competitividad para beneficio de sus ciudadanos. Un sector fuerte de educación superior, ciencia y tecnología es fundamental para nuestro desarrollo. Apostemos a la mejoría continua de tan importante componente del desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

El mundo necesita expertos tecnológicos

Es una verdad asumida por todos el hecho de que vivimos en un mundo altamente tecnológico. Muchos afirman que, desde la invención de la rueda, la tecnología siempre ha sido alto típico de la civilización humana. Lo que si es algo muy particular de nuestro tiempo son las aplicaciones de tecnologías digitales que han transformado diversos aspectos de la vida humana. Internet es la gran plataforma que conecta a todos con todo y nos hace vivir una nueva era de comunicación y conocimiento. La gran pregunta sería: ¿quién creará, desarrollará y mantendrá dicha plataforma tecnológica mundial?

En los últimos informes sobre demanda futura de profesionales, los expertos han concluido que tenemos un déficit significativo de personas formándose en ingeniería y ciencias en comparación con otras áreas del saber. Esto produce una profunda escasez de profesionales tecnológicos en el mundo. También esta realidad se da en nuestro país.

Es sabido por muchos que en la base de las transformaciones e innovaciones de las naciones está el talento humano que produce dichas innovaciones. Para mantener a los países con altos índices de competitividad se necesitan los suficientes expertos y profesionales que produzcan invenciones, innovaciones y desarrollos tecnológicos que transformen el mundo.

Es por eso que nos parece una estrategia acertada del gobierno el hecho de implementar un proyecto que tiene como uno de sus componentes el desarrollo de profesionales digitales. Dicha iniciativa es el proyecto República Dominicana Digital que seguro fortalecerá e incrementará el número de técnicos y profesionales que necesita nuestro país para insertarnos mejor en la economía digital global. Apoyemos estas iniciativas y otras que desde la sociedad civil y el sector empresarial contribuyen al desarrollo de nuestro país haciéndolo más moderno y nos pone en camino de un progreso con rostro humano y con inclusión social.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez
Twitter: @JTavarezR

Universidad Dominicana de clase mundial

Nuevamente aparecen en el escenario global nuevas versiones de rankings universitarios. Dichos instrumentos de medición, elaborados por diferentes organismos, pretenden medir la calidad de las universidades a escala global, regional o nacional. Mediante indicadores predefinidos y de acuerdo a unas características que definen el modelo ideal de universidad, se analizan los estados de situación de diversas universidades en el mundo. La pregunta sería, ¿cómo esto afecta a las universidades del país?
Una de las grandes quejas de diversos creadores de opinión es que ninguna universidad dominicana aparece en los más famosos rankings de Universidades en el mundo. Con esta afirmación se pretende demostrar que no tenemos en nuestro país una educación superior de calidad. Nos parece que no podemos llegar a tal conclusión con tanta ligereza.
Es nuestra opinión que efectivamente debemos continuar mejorando la calidad de nuestras universidades. Reconocemos que en los últimos años, son muchas las iniciativas que han contribuido a este importante objetivo, entre ellas se destaca la evaluación quinquenal de la calidad aplicada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) a todas las universidades e instituciones de educación superior del país. Sin embargo, debemos definir un plan maestro para ir colocando nuestras academias en mejores lugares de los diferentes instrumentos de evaluación de la calidad universitaria en el mundo.
Existen en nuestro país muy buenas universidades que responden al modelo dominicano y por tanto se hacen ellas mismas instrumentos pertinentes de desarrollo social en nuestro entorno local. Sobre la base de esta importante plataforma, debemos apoyar a nuestras academias para que puedan “rankear” mejor en el ámbito internacional. Solas no pueden. Necesitan la ayuda de todos los sectores de la sociedad.
El país que tiene la primera universidad del mundo, se merece tener una de sus universidades entre las mejores del mundo. Lo queremos todos y lo necesitan nuestros jóvenes. La calidad universitaria al servicio del desarrollo nacional es un sueño que se debe ir haciendo realidad.
Por: José Armando Tavarez Rodríguez
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Un sistema de educación superior al servicio de la gente

En días pasados, se celebró en la República Dominicana un seminario internacional donde se analizaron las principales tendencias globales en materia de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Se abordaron temas relativos a la situación actual de la educación superior en América Latina y el Caribe, también sobre la “virtualización” o incorporación de las TIC en las universidades y finalmente, las mejores prácticas para estimular el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la región. Esta primera experiencia es un paso importante que se realiza en la dirección de actualizar la ley 139-01 sobre educación superior, ciencia y tecnología, para que de este modo podamos seguir construyendo un mejor sistema científico y tecnológico en nuestra nación. Al finalizar dicho seminario hemos podido tener como resultado algunas lecciones.

En primer lugar, es fundamental que asumamos como sociedad el compromiso de garantizar el acceso equitativo e inclusivo de todos los jóvenes a los niveles más altos de la educación. Es importante que exista un marco legal que garantice el derecho que tenemos todos y todas de recibir una educación de calidad, en igualdad de condiciones, que permita eliminar la desigualdad social y ayudar en el camino de un mayor desarrollo científico y tecnológico.

Un segundo punto a tomar en cuenta es que los tipos y modalidades de universidades y programas de educación a nivel superior son variados y cambiantes. Debemos transformar las instituciones de educación superior para que respondan a los requerimientos de los estudiantes del siglo XXI sobre la base de las nuevas formas de aprendizaje, enseñanza, creación del conocimiento y su correspondiente difusión.

Y por último, es fundamental establecer claros mecanismos de incentivos que nos permitan financiar los proyectos e iniciativas de investigación, desarrollo, innovación, ciencia y tecnología, así como los correspondientes procesos de desarrollo del capital humano, debidamente preparados para tales fines.

La consigna nacional debe ser la de comprometernos con una educación superior de calidad, para todos y todas, y que el aprendizaje sea para toda la vida con enfoque de equidad e inclusión. Esta es la agenda 2030, a nivel internacional y nacional, que nos permitirá construir un mejor país para la presente y las futuras generaciones.

 

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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La innovación en la universidad dominicana 

La innovación es un tema recurrente en diversos espacios académicos, empresariales y gubernamentales. Existe un gran consenso de que un importante elemento para fomentar el desarrollo social y económico de nuestros país consiste en el establecimiento un verdadero ecosistema de innovación y desarrollo. Es importante señalar que en dichos ecosistemas las universidades juegan un importante papel.

En nuestro país queremos tener una economía articulada, innovadora y ambientalmente sostenibles según lo que hemos declarado en nuestra Estrategia Nacional de Desarrollo (END) y diferentes leyes y planes sectoriales. Para llevar a la realidad este propósito, contamos con la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología, que crea el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Dicho sistema busca fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación que produzca o fomente el empleo y el emprendimiento en nuestra nación. Además de coordinar las diferentes políticas, actores y componentes del ecosistema emprendedor de nuestro país.

Por otro lado, también contamos desde el 2008 con un plan estratégico de ciencia, tecnología e innovación (PECYT). En dicho plan se contempló cuatro ejes estratégicos fundamentales que son: fortalecimiento institucional y financiero, investigación científica, innovación y desarrollo tecnológico; formación avanzada de recursos humanos; y por último, divulgación y apropiación social de la ciencia y la tecnología.

Es importante decir que también contamos con un Fondo Nacional de Desarrollo de la Ciencia y Tecnología (FONDOCYT) que financia desde el 2005 proyectos de investigación científica de universidades y empresas; y además está establecido un Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico (SNIDT) que tiene tres componentes que son: Instituto de Innovación y Desarrollo Tecnológico, Red de Incubadoras y Parques Tecnológicos.

Si nos damos cuenta, todos los componentes del actual sistema de innovación de la República Dominicana tiene como elemento importante a la universidad. La academia es el espacio donde se dan las innovaciones científicas y se produce los conocimientos que permiten crear un mejor nivel de vida para todos nuestros ciudadanos. Esta función debe ser fortalecida y desarrollada para seguir construyendo el país que queremos. La academia y su innovación son bases fundamentales del desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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RD y la educación superior en línea

En un reciente informe divulgado por la afamada revista Chronicle of Higher Education, se estimó que el 94% de las universidades encuestadas tenían programas académicos totalmente virtuales o en línea. El resto de instituciones de la muestra estaban en el proceso de hacer lo mismo. Esto nos indica y confirma una tendencia global: la educación superior se está virtualizando.
El gran auge que han tenido los cursos masivos en línea y abiertos (MOOC, por sus siglas en inglés) han provocado un interés creciente en la oferta de educación a distancia mediante el Internet y otros soportes tecnológicos. Ya son millones de personas que diariamente reciben clases formales e informales, con crédito académico y educación continua mediante plataformas de educación en línea (LMS, por sus siglas en inglés). Algunas de estas ofertas formativas pueden ser reconocidas por importantes universidades del mundo y conducir a algún tipo de grado universitario. Todo esto nos conduce a la pregunta: ¿La República Dominicana está aprovechando éstas tendencias globales?
Conocemos los esfuerzos importantes que se están haciendo desde el proyecto República Digital para fomentar la adopción de tecnologías digitales en los procesos de enseñanza. Entre ellas resulta necesario destacar la educación en línea. Con el establecimiento de una conectividad total en nuestro país, con buen ancho de banda y disponibilidad de contenidos de calidad, podemos asegurar mejores condiciones a los estudiantes.
Es posible una educación virtual de calidad gracias a las diferentes acreditaciones y certificaciones que existen. Solo basta mencionar que universidades de prestigio como Harvard, poseen un amplio catálogo de cursos en línea y la posibilidad de obtener un grado académico por esa vía.
Nuestro país necesita crear más y mejores condiciones tecnológicas que permitan utilizar la educación en línea como una herramienta de inclusión y equidad social. No permitamos que la localización geográfica y los costos impidan a nuestros jóvenes aprender. Ha llegado la hora de la educación en línea en nuestro país.