Empleo y educación superior

¿Por qué los jóvenes estudian en las universidades? ¿Cuál es el motivo que impulsa a miles de estudiantes a invertir tiempo y dinero para titularse en alguna institución de educación superior? La respuesta resulta fácil: buscan garantizar un futuro mejor.

Desde el punto de vista académico, podemos concluir que la razón de ser de los estudios superiores o universitarios es el amor por el conocimiento y la posibilidad de formar las mentes de los futuros ciudadanos. Esto es totalmente cierto, pero debemos reconocer que muchos de los estudiantes no tienen plena conciencia de eso. Lo que la juventud tienen en su corazón es la esperanza de un mejor futuro, la posibilidad de asegurar un buen empleo con los estudios realizados. Hemos sido formados por nuestros padres, en sentido general, para estudiar y obtener títulos universitarios porque eso nos permitirá trabajar y así tener mejores condiciones de vida.

En este sentido, las instituciones de estudios superiores deberían tener definidos los indicadores que permitan medir el impacto de la educación que proveen a sus estudiantes. La educación superior de calidad permite generar empleo y emprendimiento de calidad. Las universidades deben formar de manera integral, desarrollando habilidades duras y blandas, formando las conciencias de sus estudiantes y capacitando en habilidades profesionales a aquellos que luego competirán en el mercado laboral por las mejores plazas de trabajo.

La empleabilidad de los egresados puede ser un elemento importante que permite definir la calidad y pertinencia de una institución académica. Es una manera en la que en países como el nuestro se pueda medir el desempeño social de sus universidades y así mejorar el aporte que hacen a la sociedad.

Pensamos que debe ser un imperativo ético, de parte de las academias, implementar programas e iniciativas que ayuden a aumentar el nivel de empleabilidad de sus egresados. Esto es cumplir con uno de sus roles más importantes: generar empleo de valor en la sociedad dominicana.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Educación tecnológica para todos

La educación formal que tenemos en la actualidad es una realidad de los últimos siglos en la historia de la humanidad. Ciertamente, en la antigüedad existían academias dedicas a formar, en las artes y conocimientos de la época, a un grupo selecto de personas pero no existía un concepto de educación universal o educación para todos. Las conquistas que como sociedad mundial hemos experimentado en los últimos años nos han permitido garantizar a la población general un nivel educativo mínimo.

La aspiración de toda sociedad desarrollada es que al menos la población esté alfabetizada y tenga un nivel de escolaridad que le permita ser productivo en un mundo cambiante y en crecimiento. En prácticamente todas las constituciones de las diferentes naciones de la tierra la educación es considerada un derecho fundamental y por tanto es deber del estado garantizarla a todos sus ciudadanos.

En adición a esta realidad, consideramos que nuestros países deben hacer esfuerzo para garantizar los niveles educativos superiores entre los que se encuentra el de la educación técnica y tecnológica.

La educación tecnológica es cada vez más necesaria en un mundo altamente tecnológico. Establecer mecanismo que amplíen las posibilidades de formar más y mejores profesionales en el campo de la tecnología de la información y comunicación (TIC) es una necesidad estratégica para cualquier país.

La educación en TIC genera empleo de alto valor y emprendimiento innovador. Las carreras profesionales de mayor demanda y crecimiento son las relacionadas con tecnología. Apoyar a que nuestros ciudadanos accedan a educación tecnología de calidad es una prioridad nacional. Continuemos ampliando las posibilidades de esta formación y capacitación tan valiosa en nuestro mundo digital.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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