Tecnologías emergentes o disruptivas

Las tecnologías emergentes o disruptivas permiten establecer un marco de innovación que pueden aprovechar las personas y las organizaciones para reinventarse y generar nuevos productos y servicios. La capacidad creativa del ser humano se demuestra mediante los procesos de innovación radical que se concretizan en nuevas tecnologías.

La Inteligencia Artificial (IA), presente en nuestras vidas desde hace varios años, recibe un nuevo impulso en nuestros días. El incremento en los procesos automatizados genera una nueva demanda de talentos preparados en dichas áreas de especialización. Es por eso que las academias y centros educativos deben incorporar nuevas ofertas para satisfacer la creciente demanda de profesionales en la materia.

El ITLA está en el camino de convertirse en el primer y único centro educativo con el tipo de formación que mencionamos.

Seguimos nuestro camino de innovación constante para estar al servicio de nuestra sociedad.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Futuro de la educación superior en los países latinoamericanos 

La región de América Latina y el Caribe es la que posee mayor desigualdad social del planeta. Por ejemplo, según los informes oficiales, en la región hay más de veinte millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Los niveles de pobreza son los más altos de los países de la OCDE y la concentración de riqueza en unos pocos nos hace ser una de las regiones del planeta con mayor exclusión social. Es por eso que pensamos que la vía más efectiva para combatir estos males sociales es la educación y específicamente la educación superior.

Entre los desafíos que se presentan en los países de América Latina y el Caribe se encuentran el aumento significativo y progresivo de la matrícula estudiantil, la pertinencia de los planes de estudio y oferta educativa en general, la calidad de la educación universitaria, la vinculación con los actores de la sociedad como empresas y gobierno, la autonomía universitaria y la internacionalización de las instituciones de estudios superiores.

El establecimiento de un círculo virtuoso de desarrollo basado en una Educación Superior de calidad y pertinente a las demandas de la sociedad, abre nuevas oportunidades para los jóvenes y adultos que requieren movilidad social y mejores condiciones de vida.

En este sentido, en nuestro país estamos viviendo momentos interesantes. Con el inicio de los trabajos a favor de una actualización de la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología y la procura del establecimiento de una Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior, se están dando pasos positivos para garantizar un mejor sistema universitario. Todo proceso de reforma y cambio para mejor debe tener como centro al ciudadano y la manera en que hagamos posible mejores condiciones para su desarrollo humano pleno e integral.

Las universidades latinoamericanas, incluyendo las de nuestro país, deben centrar sus esfuerzos en una transformación institucional que acerque la universidad al pueblo y sus necesidades mediante la formación, investigación y desarrollo de conocimientos, tecnologías y saberes que ayuden a eliminar o disminuir la desigualdad social. Nuestra región necesita una universidad de todos y para todos.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR

El futuro de la universidad

La cantidad de estudiantes que se inscriben en las universidades del mundo está creciendo de manera progresiva. En la República Dominicana son casi 600 mil estudiantes los matriculados según reporte de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). En este sentido, nos podríamos hacer la siguiente pregunta: ¿a qué se debe este creciente interés por completar estudios universitarios?.

En un documental llamado Torre de Marfil (en inglés Ivory Tower), que trata sobre la realidad de la educación superior en Estados Unidos, se mencionan tres razones por las que los jóvenes ingresan a la universidad: conocimiento, red de contactos y acreditación oficial de competencias (diploma). Lo que nos lleva a la siguiente pregunta reflexiva: ¿Las universidades de hoy están cumpliendo con esta misión?

En la era digital en que vivimos, experimentamos una democratización radical del conocimiento. Los saberes y conocimientos de la especie humano están al alcance de todos gracias a su digitalización. Solo basta con tener un buen acceso a Internet para poder manejar diversas plataformas de educación gratuita y por costo; así como también a las innumerables bases de datos en línea y sus correspondientes contenidos digitales.

Por ejemplo, gracias a iniciativas de Cursos Online Masivos y Abiertos (MOOC) como los que tienen las universidades prestigiosas de Standford, MIT y Hardvard, podemos realizar cursos con los profesores más prestigiosos de un tema o campo específico totalmente gratis y con altísima calidad. Esto es verdaderamente una revolución sin precedentes.

En relación a la creación de redes de contactos, estamos constatando también el increíble cambio en la forma en que nos conocemos y comunicamos gracias a las redes sociales como Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram y otras herramientas similares. Vivimos en la era de la socialización digital a una escala global.

Entonces podemos decir que la universidad aporta, entre otras cosas, la acreditación de las habilidades y competencias de los estudiantes, supuestamente adquiridas en un período de tiempo determinado y, oficializadas por una agencia de gobierno o asociación de acreditación. De ser así, las universidades del futuro están compelidas a realizar mayores esfuerzos en mejorar su calidad y excelencia mediante procesos de acreditación y mejora de servicios académicos. Hoy más que nunca debemos construir la universidad del futuro. Aquella que sea pertinente para estudiantes, profesores y administrativos, pero sobre todo aquella que aporte de manera significativa al desarrollo integral de las personas y sus sociedades.

 

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR

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