Por una reforma de la educación superior

Las reformas educativas implementadas en diversos países del mundo incluyen al sector de educación superior. Es imposible mejorar de forma integral la educación de una nación sin tomar en cuenta la calidad de las universidad y diversos institutos de educación superior. ¿Qué puntos deben estar incluidos en una reforma de la educación preuniversitaria?

En primer lugar, debemos actualizar, adecuar y transformar el marco Legal nacional. Las leyes que establecen y organizan el ecosistema de educación superior, ciencia y tecnología deben responder a las exigencias del mundo actual. Los temas como gobernanza de las universidades, calidad de los actores y financiamiento del sistema de ciencia, tecnología e innovación deben responder al plan estratégico nacional y a lo que aspiramos a ser, como país, en los próximos años.

También es importante definir y fortalecer los órganos reguladores del sistema. En medio de un crecimiento exponencial de la matrícula estudiantil y la diversidad de ofertas de titulaciones y tipo de instituciones, se hace necesario contar con el rol del estado como ente regulador e igualador de oportunidades.

Por último, se debe tomar en cuenta a los actores que directa o indirectamente participan de la reforma, y que al final serán los afectados por la implementación de los resultados de la misma. La sociedad civil, el sector empresarial, las universidades privadas y públicas, la comunidad científica, los organismos del estado que regulan, fomentan o desarrollan actividades científicas y tecnologías; son todos los actores que deben ser protagonistas de cualquier intento de reforma de la educación superior.

Muchos son los países que están trabajando en reformas, buscando así mejorar los niveles de competitividad para beneficio de sus ciudadanos. Un sector fuerte de educación superior, ciencia y tecnología es fundamental para nuestro desarrollo. Apostemos a la mejoría continua de tan importante componente del desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Demanda creciente de profesionales tecnológicos

 

La era de la información y el conocimiento se caracteriza por la importancia estratégica que tiene el desarrollo del talento humano en los sectores productivos. Las herramientas digitales y tecnológicas se constituyen en base fundamental del desarrollo de los pueblos en el siglo XXI. Una industria fundamental de esta nueva economía digital es el sector de las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

En muchos países se cuenta con planes estratégicos de capacitación tecnológica que contempla satisfacer la demanda en crecimiento de profesionales especializados en las áreas de TIC. Para que un país, sociedad, ciudad o sector pueda ser más competitivo, debe contar con buenos desarrolladores de software, soportes técnicos, gerentes de proyectos tecnológicos, expertos en redes, especialistas en ciberseguridad, analistas de datos, gurús de la comunicación digital y demás áreas del saber tecnológico mundial.

Para lograr la importante meta de la capacitación y formación del talento tecnológico se necesita el trabajo conjunto del sector privado, público y la academia. Las instituciones educativas deben estar cerca del aparato productivo nacional y definir sus ofertas académicas de acuerdo a las necesidades de la sociedad. El proyecto República Digital, en todos sus componentes, es una gran oportunidad para alcanzar tan importante objetivo.

Entendemos que para satisfacer la demanda creciente de profesionales en TIC necesitamos aumentar la oferta de carreras e instituciones que formen en este sector. También debemos motivar desde los primeros años de formación a los niños y niñas en las áreas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingenierías. Estas son las disciplinas que fomentan la innovación y la creatividad que permiten garantizar mayores niveles de competitividad global en naciones como la nuestra.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Universidad y educación ciudadana

Las universidades tienen una gran responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa y desarrollada. La principal demanda que la sociedad realiza a sus universidades es que se constituyan en proveedoras de buenos profesionales. Es decir, que aporten al país personas capacitadas que a su vez cumplan con las habilidades requeridas en las instituciones o espacios productivos donde desempeñarán sus funciones. Sin embargo, esta no es la única función de la universidad.

Si revisamos los planes de estudio de la mayoría de las academias dominicanas nos podemos dar cuenta que hay un mínimo de dos asignaturas dedicadas a la formación humana de sus estudiantes. Dichos cursos reciben el nombre de éticas profesionales. Dentro de estas materias, los profesores intentan moldear las conciencias de los jóvenes que participan en el proceso formativo. Además de estos espacios, las universidades tienen programas cocurriculares y extracurriculares donde inculcan el desarrollo de otros valores éticos y morales.

Es cierto que entre las funciones de los institutos de educación superior está la investigación, el desarrollo y la docencia pero hoy más que nunca necesitamos que la universidad haga un extraordinario aporte, despertando la conciencia cívica y social de nuestros jóvenes.

Los grandes líderes de la humanidad surgieron en las aulas universitarias. Fue en dichas casas de altos estudios donde se desarrollaron sus mentes y corazones. Esto les permitió decidirse por la acción social y la consagración a las causas más nobles y justas en favor de la patria tan amada. Si queremos combatir la delincuencia, corrupción, violencia de género y otros males; debemos fortalecer la academia y hacer que ella cumpla su papel de formación de los líderes transformadores que requiere nuestra sociedad.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Educación tecnológica para todos

La educación formal que tenemos en la actualidad es una realidad de los últimos siglos en la historia de la humanidad. Ciertamente, en la antigüedad existían academias dedicas a formar, en las artes y conocimientos de la época, a un grupo selecto de personas pero no existía un concepto de educación universal o educación para todos. Las conquistas que como sociedad mundial hemos experimentado en los últimos años nos han permitido garantizar a la población general un nivel educativo mínimo.

La aspiración de toda sociedad desarrollada es que al menos la población esté alfabetizada y tenga un nivel de escolaridad que le permita ser productivo en un mundo cambiante y en crecimiento. En prácticamente todas las constituciones de las diferentes naciones de la tierra la educación es considerada un derecho fundamental y por tanto es deber del estado garantizarla a todos sus ciudadanos.

En adición a esta realidad, consideramos que nuestros países deben hacer esfuerzo para garantizar los niveles educativos superiores entre los que se encuentra el de la educación técnica y tecnológica.

La educación tecnológica es cada vez más necesaria en un mundo altamente tecnológico. Establecer mecanismo que amplíen las posibilidades de formar más y mejores profesionales en el campo de la tecnología de la información y comunicación (TIC) es una necesidad estratégica para cualquier país.

La educación en TIC genera empleo de alto valor y emprendimiento innovador. Las carreras profesionales de mayor demanda y crecimiento son las relacionadas con tecnología. Apoyar a que nuestros ciudadanos accedan a educación tecnología de calidad es una prioridad nacional. Continuemos ampliando las posibilidades de esta formación y capacitación tan valiosa en nuestro mundo digital.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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