El costo de estudiar en la universidad

El financiamiento de la educación siempre ha sido un tema de discusión. Esto se debe a muchos factores. El más simple de ellos es que afecta la economía (el bolsillo) de los ciudadanos. Toda la sociedad es consciente de que para garantizar un verdadero desarrollo para nuestro pueblo se hace necesario educar a nuestra gente. Además, sabemos que educarse sigue siendo una buena estrategia para alcanzar mejores condiciones de vida. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cuánto deberíamos invertir en nuestra educación? ¿Alguien debería ayudarnos en el financiamiento de nuestros estudios? En breves líneas nos enfocaremos en las formas en que se financia la educación superior en el mundo y como se aplica en nuestro país.

Existen muchos modelos de financiamiento de la educación postsecundaria. Una de las principales fuentes son los estados. Es decir, los gobiernos locales o nacionales dedican parte de su presupuesto a financiar las universidades e instituciones de educación superior. El dilema es que muchas de éstas ayudas están siendo reducidas en los últimos años. Estos recortes en el financiamiento de las academias es una tendencia global. Es por eso que en todos los países las universidades se ven obligadas a aumentar los costos de matrícula y buscar alternativas que le permitan sostener económicamente sus instituciones.

En esta problemática planteada es donde radica el origen del impacto que tiene el costo de la educación superior en la economía de nuestros hogares. Las familias deben dedicar parte de su presupuesto a cubrir los costos de matrícula y demás gastos educativos.

Sin embargo, consideramos que existen muchas alternativas que se pueden aprovechar. La matrícula en las universidades públicas sigue siendo muy baja en comparación con otros tipos de educación y se ha diversificado la oferta de becas o programas de asistencia financiera. Hoy existen ayudas de todo tipo para aquellos estudiantes que quieren realizar sus sueños a través de una buena educación.

Este tema, siempre sensitivo, debe discutirse y abordarse con seriedad. La educación de calidad a todos los niveles, y sobre todo en el sistema superior, debe ser un compromiso de todos. Garantizar de que todos tengamos las posibilidades de un mejor futuro a través de la educación universitaria es una prioridad nacional. Con fondos y buena gestión podemos asegurar que la educación superior siga siendo el pilar de nuestro desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

La investigación universitaria en RD

De vez en cuando, los medios de comunicación nacional, hacen referencia a varios temas de interés educativo. Uno de ellos, es el rol de las universidades dominicanas en la investigación y desarrollo. Siempre se hace mención de la baja inversión en este sector tan importante. Lo justo sería preguntarnos, ¿a qué se debe este fenómeno?

En primer lugar, es importante señalar que no existe en el mundo un país desarrollado y que ofrezca una excelente calidad de vida a sus ciudadanos, que no invierta en investigación y desarrollo (I + D). La correlación directa entre estos dos importantes indicadores se evidencia siempre. Esto se puede entender con un ejemplo, quizás muy sencillo, pero bien ilustrativo. El caso de Korea (la del Sur) es emblemático. Es una nación que hace más de cinco décadas tenía niveles de pobreza superiores a los nuestros. Hoy en día, gracias a su capacidad de generar innovación, investigación y desarrollo tecnológico, es una de las potencias socioeconómicas mundiales. ¿Quién no conoce y disfruta de sus productos tecnológicos en la telefonía móvil y en la industria automotriz? Definitivamente, al igual que este país hermano, hay muchos ejemplos del impacto positivo de la I+D.

Creemos firmemente que nuestro país también puede aprovechar esta realidad e inspirarse en estos casos de éxito. Lo que necesitamos con cierto nivel de urgencia es incrementar la inversión que se realiza en este rublo, tanto por el sector privado como por el público. Para que podamos tener I + D que produzca bienestar social, necesitamos de talentos, políticas públicas, sistemas de incentivos y, sobre todo, inversión de capital.

Según los números a los que se tiene acceso, los indicadores de resultados y producción en I + D en nuestro país no alcanzan el promedio de la región. Sin embargo, si ayudamos a nuestras universidades con fondos concursables públicos y privados, pienso que podemos mejorar sustancialmente y así disfrutar de los beneficios que supone ser una nación que produce conocimiento de calidad mundial. ¡Lo podemos lograr!

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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El rol de las instituciones técnicas de educación superior

Una aspiración de casi todos los que se gradúan de bachillerato, es la de continuar sus estudios en alguna universidad. Mucho se ha escrito sobre las carreras profesionales de preferencia y sobre la cantidad de estudiantes que se inscriben cada año en algún centro de estudio nacional o internacional. Lo que quizás no hemos reflexionado lo suficiente es sobre la importancia de dichas instituciones en el desarrollo nacional. Ninguna nación podrá garantizar un progreso auténtico y sostenido sin incluir en su estrategia las instituciones de estudios superiores.

La ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología, establece tres categorías de instituciones de estudios superiores. Están las universidades que pueden ofrecer grados académicos en todos los niveles superiores y en todas las disciplinas del saber humano; siempre y cuando cumplan con los requerimientos establecidos en la base legal nacional. El país cuenta con más de treinta instituciones de este tipo.

También están definidas en la mencionada ley, las instituciones superiores especializadas, que pueden dar todos los niveles de grado, desde licenciatura hasta doctorado, en una área específica. Existen menos de diez organizaciones que están dentro de esta clasificación, con muy buen desempeño y grandes aportes a la sociedad.

Por otro lado, podemos mencionar a las instituciones técnicas de estudios superiores. Estos centros de formación otorgan títulos superiores de ciclo corto. Es decir, los jóvenes bachilleres pueden obtener un título aprobado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) en dos años. A los profesionales egresados de estas instituciones académicas se les conoce como técnicos superiores o tecnólogos. En la República Dominicana ya existen instituciones con esta categoría que hacen una importante contribución al desarrollo nacional.

En un informe de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), se mencionaba que el sector empleador necesitaba profesionales y técnicos que pudieran resolver problemas concretos en los lugares de trabajo. Además de personal con habilidades llamadas “blandas” como liderazgo y trabajo en equipo, el mercado laboral está necesitando personal capacitado con un enfoque más práctico que teórico. La realidad es que todos los informes de organismos internacionales señalan que, los graduados de carreras de dos años tienen mayor índice de empleabilidad o posibilidades de obtener un empleo que los graduados de otros niveles de formación. La educación técnica superior ayuda con mayor eficiencia a generar empleo y emprendimiento en diferentes extractos sociales. Esa es una realidad que nos permite constatar el gran aporte que hace dicho nivel educativo.

En nuestro país, en los últimos años, se ha hecho un excelente trabajo, fortaleciendo desde el gobierno, este tipo de instituciones. De hecho, en el plan de desarrollo país y en el pacto educativo, está contemplado la implementación de un sistema nacional de instituciones técnicas superiores comunitarias. Esto representa uno de los mayores aportes que se puede realizar a la juventud dominicana. Este tipo de iniciativas deben seguir apoyándose. De esta manera podemos seguir construyendo la patria que todos queremos. ¡Ánimo!

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Educación superior y atracción de capitales

Todos estamos de acuerdo en que la educación formal tiene un alto valor para cualquier sociedad. Todas las familias quieren enviar a sus hijos al colegio, liceo y/o universidad para que se formen y puedan así, con la educación y titulación recibida, tener un mejor futuro. Todo esto, ¿tiene algún valor estratégico para las sociedades en las que vivimos?

La globalización en la que vivimos ha facilitado la movilización de los capitales y bienes en el mundo. Son muchos los tratados y acuerdos internacionales que se han realizado entre países. El mundo es un gran mercado donde fluyen libremente productos y servicios de todo tipo. Nuestro país también participa de esta realidad de la globalización mediante acuerdo regionales y continentales. Mas sin embargo, lo qué pasa a nivel de bienes y servicios, ¿sucede igual con el talento y el conocimiento?

Está comprobado en las diversas teorías económicas, que los países que tengan ciudadanos bien formados, competirán mejor en este gran mercado mundial. Una pieza clave para atraer capitales e inversión extranjera es tener una masa crítica de ingenieros, profesionales y especialista que generen nuevas ideas y permitan crear nuevas oportunidades de negocios para nuestro país y nuestra gente.

Es de vital importancia que la sociedad dominicana, con todos sus actores, firmemos un pacto nacional para la calidad de la educación universitaria. Las academias, en todos sus tipos y formas, deben estar en el centro de toda política económica y social. Si logramos que nuestra juventud tenga una mejor educación superior nos convertiremos en un polo de atracción de capitales que generen empleo y bienestar económico. Pienso que sobre la base de las cosas buenas que han sucedido en las últimas décadas, podemos dar un salto cualitativo hacia adelante en este sentido. ¡Es tiempo de a universidad dominicana! ¡Juntos podemos lograrlo!

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Una educación superior pertinente

Existen muchos informes de diversos organismos nacionales e internacionales que estudian el impacto de la educación superior en nuestras sociedades. Ciertamente las realidades son distintas según los países. Podemos constatar que en Estados Unidos y Europa, las condiciones sociales y demográficas son distintas a las naciones de América Latina y el Caribe. Por tanto, es importante el análisis de lo que aplica o no en nuestra región.

En primer lugar, somos una América Latina en crecimiento. Cada vez hay más jóvenes que quieren realizar una carrera universitaria. Ellos depositan su confianza en un sistema de educación superior en la esperanza de que dichas titulaciones que piensan obtener, le ayuden en la movilidad social que aspiran a vivir. Todavía en nuestro países, un título universitario simboliza la esperanza de un futuro mejor.

Por otro lado, las formas de financiamiento de la educación superior siguen siendo particularmente obtenidas por medio de las cuotas que pagan las familias. La inversión pública se ha mantenido limitada y esto obliga a replantearnos nuevas formas de financiamiento.

Por último, se hacen necesarias reformas curriculares que transformen radicalmente los modelos de enseñanza y permitan el desarrollo de habilidades que requieran los empleadores y la sociedad en sentido general.

Una educación superior pertinente es la que cumple con las expectativas de los estudiantes, en términos de generación de empleo y desarrollo emprendedor. La universidad debe ser un espacio de crecimiento para todos los miembros de la comunidad académica y un elemento importante del desarrollo de nuestros países.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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El futuro de la universidad dominicana

Existen muchos reportes, informes y estudios que intentan analizar las tendencias en temas específicos sobre la base de los datos e informaciones disponibles en la actualidad. En todas las áreas del saber humano siempre hay futurólogos que intentan predecir las realidades del mañana. La educación superior no es una excepción a esta regla universal.

Las universidades e instituciones de educación superior son organizaciones claves para la construcción y mantenimiento de una verdadera sociedad del conocimiento que garantice un desarrollo humano e integral para todos y todas. Las academias son centros de creación y difusión del conocimiento que proveen a las sociedades de los profesionales que necesitan y garantizan un espíritu de constante innovación y desarrollo.

Dentro de las realidades que transformarán las instituciones universitarias están la tecnología de la información y conocimiento (TIC), el crecimiento exponencial de la demanda de formación para toda la vida, la expansión global de instituciones de prestigio y la movilidad de estudiantes y profesores en todo el globo terráqueo.

Las TIC serán el soporte fundamental de la universidad del futuro. Una academia deberá ser digital en todas su áreas, incluyendo las administrativas y académicas. La universidad del mañana estará obligada a utilizar intensivamente las tecnologías en sus procesos de enseñanza.

Aunque en algunos países se está experimentando un envejecimiento de la población como resultado de los pocos nacimientos, la humanidad requerirá de una fuerza laboral cada vez más educada. Las personas saldrán y volverán a entrar constantemente en las universidades para actualizarse y relanzar sus carreras profesionales.

Las universidades prestigiosas, sobre todo las que se encuentren en los primeros lugares de los rankings, serán las que puedan competir mejor en un mundo donde los estudiantes podrán realizar sus estudios en donde deseen, sin importar donde se encuentre la Universidad de su predilección.

En definitiva, la universidad del futuro será digital, de prestigio global, internacionalizada y con presencia de estudiantes y profesores de todas partes del planeta. La universidad que no se ajuste a este esquema corre el riesgo de rezagarse y no cumplir con calidad el rol que le demanda la sociedad donde sirve. ¡Construyamos juntos la universidad dominicana del futuro!

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Un sistema de educación superior al servicio de la gente

En días pasados, se celebró en la República Dominicana un seminario internacional donde se analizaron las principales tendencias globales en materia de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Se abordaron temas relativos a la situación actual de la educación superior en América Latina y el Caribe, también sobre la “virtualización” o incorporación de las TIC en las universidades y finalmente, las mejores prácticas para estimular el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la región. Esta primera experiencia es un paso importante que se realiza en la dirección de actualizar la ley 139-01 sobre educación superior, ciencia y tecnología, para que de este modo podamos seguir construyendo un mejor sistema científico y tecnológico en nuestra nación. Al finalizar dicho seminario hemos podido tener como resultado algunas lecciones.

En primer lugar, es fundamental que asumamos como sociedad el compromiso de garantizar el acceso equitativo e inclusivo de todos los jóvenes a los niveles más altos de la educación. Es importante que exista un marco legal que garantice el derecho que tenemos todos y todas de recibir una educación de calidad, en igualdad de condiciones, que permita eliminar la desigualdad social y ayudar en el camino de un mayor desarrollo científico y tecnológico.

Un segundo punto a tomar en cuenta es que los tipos y modalidades de universidades y programas de educación a nivel superior son variados y cambiantes. Debemos transformar las instituciones de educación superior para que respondan a los requerimientos de los estudiantes del siglo XXI sobre la base de las nuevas formas de aprendizaje, enseñanza, creación del conocimiento y su correspondiente difusión.

Y por último, es fundamental establecer claros mecanismos de incentivos que nos permitan financiar los proyectos e iniciativas de investigación, desarrollo, innovación, ciencia y tecnología, así como los correspondientes procesos de desarrollo del capital humano, debidamente preparados para tales fines.

La consigna nacional debe ser la de comprometernos con una educación superior de calidad, para todos y todas, y que el aprendizaje sea para toda la vida con enfoque de equidad e inclusión. Esta es la agenda 2030, a nivel internacional y nacional, que nos permitirá construir un mejor país para la presente y las futuras generaciones.

 

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Universidad 4.0

Las instituciones de educación superior deben ser referentes de modernidad y uso intensivo de las tecnologías. La academia es el lugar donde se forman los profesionales, científicos y expertos en el amplio espectro del saber humano pero también tiene que producir un conocimiento que sirva de soporte al desarrollo humano integral de todos los pueblos de la tierra. Un centro de estudios superiores que no tenga como funciones prioritarias hacer ciencia y producir tecnología no podrá tener ni presente ni futuro en este mundo altamente tecnificado y donde algunos hablan de una IV Revolución Industrial. ¿Cuál es la universidad que puede responder a las exigencias actuales?

En primer lugar, la institución que sepa aplicar el Big Data y la analítica de los datos para gestionar las labores administrativas y académicas tendrá un futuro garantizado en esta era digital. Entender mejor los procesos y tendencias en la matrícula estudiantil, saber la oferta académica y su correspondiente demanda laboral y otras cosas más, solo se logran con datos transformados en información útil para la toma de decisiones.

Por otra parte, los procesos de formación deben someterse a una verdadera transformación digital. El uso intensivo de plataformas de enseñanza digital, alta conectividad en el campus y fuera de el, difusión de contenidos digitales de alta calidad, aulas “flipeadas”, facilidades de impresión 3D, robótica y programación avanzada son solo elementos que no pueden faltar en el campus universitario del siglo XXI.

En nuestro país se están haciendo esfuerzos importantes en el marco del proyecto República Digital y su componente educativo. Es cierto que muchas de esas iniciativas se enfocan mayoritariamente en la educación preuniversitaria pero no debemos olvidar jamás la universidad tanto pública como privada. Una universidad 4.0 es aquella que está conectada con las necesidades de la sociedad a la que sirve y se convierte en pilar fundamental del desarrollo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Informe sobre la educación superior en América Latina

En los últimos días, se ha hecho público el último informe sobre la educación superior en América Latina y el Caribe del Banco Mundial. Dicha publicación actualiza los datos e informaciones relacionadas a las universidades de nuestra región latinoamericana. ¿Qué aspecto deberíamos destacar de tan importante aporte?

En primer lugar, todos los números indican un crecimiento importante en la matrícula estudiantil, profesores universitarios y números de instituciones de educación superior en la región. La región latinoamericana cuenta con 10 mil instituciones de educación superior, 60 mil programas académicos y 20 millones de estudiantes. La tasa de cobertura promedio ha pasado de 21% en el año 2000 a 43% en el 2013. Es interesante observar que esta tendencia parece mantenerse en el presente y en el futuro.

Por otro lado, persisten los temas de equidad y acceso al sistema de educación superior latinoamericano. Es decir, son los más ricos los que pueden acceder a mejores niveles educativos y tienen mayores probabilidades de terminar sus estudios universitarios. Más de la mitad de los jóvenes que estudian una carrera universitaria abandonan sus estudios en el primer año.

En función de estas dos realidades, nuestros países deben continuar sus esfuerzos para garantizar equidad, igualdad e inclusión en el acceso, permanencia y desarrollo profesional de todos los jóvenes latinoamericanos sin importar su realidad socioeconómica. En este sentido, es fundamental fortalecer y transparentar los programas de becas nacionales e internacionales en el orden público y privado. Los programas de financiamiento de la educación superior son verdaderas políticas de inclusión social. Apoyemos todos estos importantes programas para beneficio de los que menos pueden.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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La movilidad académica como pieza clave de internacionalización

La educación superior mundial experimenta tensiones y desafíos que determinan sus tendencias globales. Entre los procesos que más caracterizan las universidades del mundo es su progresivo proceso de internacionalización. La universidad de hoy no será posible si no logra enmarcar su accionar en un contexto global. Sus acciones formativas y de investigación han de estar encaminadas a satisfacer demandas nacionales y también internacionales.

Uno de los aspectos de esta progresiva internacionalización de la universidad son los programas de movilidad académica. Las instituciones de educación superior están más conscientes de la importancia de brindar a los estudiantes, profesores e investigadores experiencias de intercambio con otras universidades del mundo. La movilidad académica, tanto a nivel estudiantil como de profesores, debe ayudar a construir un mundo más diverso y plural.

En la República Dominicana conocemos proyectos de movilidad estudiantil de mucho éxito como el de Conexiones Globales de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) que sostiene con universidades de otros países. Dicho programa permite a los estudiantes realizar una experiencia en el extranjero y ambas instituciones reconocen ambos estudios. Precisamente, un aspecto importante para que se realice con éxito un programa de movilidad es el reconocimiento entre las instituciones colaboradoras de los estudios o investigaciones realizadas en ambos países y sus correspondientes universidades.

La movilidad académica puede generar oportunidades para jóvenes deseosos de vivir experiencias enriquecedoras en su proceso de formación. Las becas internacionales podrían estar dirigidas, en parte, a financiar estancias de un cuatrimestre o dos en universidades extranjeras, apoyar a nuestras universidades receptoras de los estudiantes extranjeros y así dar mayores oportunidades a jóvenes de escasos recursos.

En fin, un programa fuerte de movilidad académica puede representar beneficios para todos y sobre todo para los futuros líderes de nuestra nación. Es fundamental seguir este camino de internacionalización de la educación superior dominicana.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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