Tecnología Financiera o FINTECH

Existen varias tendencias tecnológicas que nos parecen muy prometedoras. El mundo camina y se desarrolla al ritmo de las innovaciones que se producen en nuestros países. Los avances tecnológicos definen nuestras sociedades.

Entre dichas tendencias se encuentran varias, como el Internet de las Cosas, Ciberseguridad, Ciencia de los Datos y muchas más. Una de las que nos parece más importantes, pero que sin embargo no se menciona tanto, es la relacionada con la tecnología aplicada al sector financiero. Se conoce con el nombre de Fintech o tecnología financiera.

Hace unos meses, un amigo del ámbito bancario, me dijo que el negocio de los bancos era altamente tecnológico. Eso me dejó pensando, y a la vez reconociendo, la gran verdad detrás de esas palabras. Si reflexionamos un momento, nos daremos cuenta que la inmensa mayoría de nosotros realiza transacciones electrónicas de manera constante. Todo lo que hacemos en nuestro banco, o casi todo, sucede mediante un dispositivo electrónico o plataforma digital. Sin tecnología, no existirían los bancos tal cual los conocemos hoy en día.

El Fintech o Tecnología Financiera es una “nueva industria financiera que aplica la tecnología para mejorar las actividades financieras”. En otras palabras, Fintech son “las nuevas aplicaciones, procesos, productos o modelos de negocios en la industria de los servicios financieros, compuestos de uno o más servicios financieros complementarios y puestos a disposición del público vía Internet”.

Sabiendo esto, pensamos que una de las grandes tendencias es, y seguirá siendo por mucho tiempo, el uso intensivo de las tecnologías como plataformas necesarias y obligatorias en el crecimiento del sector financiero nacional. El Internet Banking, y demás formas de proveer servicios a los clientes, continuará dominando en el modelo de negocios de las instituciones financieras de hoy y del mañana. Aprovechemos con entusiasmo las bondades de estos avances tecnológicos.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Empleo y educación superior

¿Por qué los jóvenes estudian en las universidades? ¿Cuál es el motivo que impulsa a miles de estudiantes a invertir tiempo y dinero para titularse en alguna institución de educación superior? La respuesta resulta fácil: buscan garantizar un futuro mejor.

Desde el punto de vista académico, podemos concluir que la razón de ser de los estudios superiores o universitarios es el amor por el conocimiento y la posibilidad de formar las mentes de los futuros ciudadanos. Esto es totalmente cierto, pero debemos reconocer que muchos de los estudiantes no tienen plena conciencia de eso. Lo que la juventud tienen en su corazón es la esperanza de un mejor futuro, la posibilidad de asegurar un buen empleo con los estudios realizados. Hemos sido formados por nuestros padres, en sentido general, para estudiar y obtener títulos universitarios porque eso nos permitirá trabajar y así tener mejores condiciones de vida.

En este sentido, las instituciones de estudios superiores deberían tener definidos los indicadores que permitan medir el impacto de la educación que proveen a sus estudiantes. La educación superior de calidad permite generar empleo y emprendimiento de calidad. Las universidades deben formar de manera integral, desarrollando habilidades duras y blandas, formando las conciencias de sus estudiantes y capacitando en habilidades profesionales a aquellos que luego competirán en el mercado laboral por las mejores plazas de trabajo.

La empleabilidad de los egresados puede ser un elemento importante que permite definir la calidad y pertinencia de una institución académica. Es una manera en la que en países como el nuestro se pueda medir el desempeño social de sus universidades y así mejorar el aporte que hacen a la sociedad.

Pensamos que debe ser un imperativo ético, de parte de las academias, implementar programas e iniciativas que ayuden a aumentar el nivel de empleabilidad de sus egresados. Esto es cumplir con uno de sus roles más importantes: generar empleo de valor en la sociedad dominicana.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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República Digital Educación

El Gobierno ha implementado un proyecto o programa innovador de alcance nacional llamado República Digital. El mismo consiste en la utilización eficiente y efectiva de las tecnologías de la información y comunicación para generar desarrollo, inclusión y modernización de la nación dominicana. En nuestra opinión, creemos que dicho proyecto se constituye en uno de los más importantes de la historia dominicana. Sin desarrollo científico y tecnológico, la República Dominicana nunca podrá alcanzar los niveles de calidad de vida que nos hemos planteado.

Uno de los componentes de mayor alcance dentro de dicho proyecto es el relacionado con educación. En el marco del proyecto, se plantea la promoción del uso intensivo de las TIC en las escuelas dominicanas. Esto supone la implementación de numerosas iniciativas que permitan mejorar o enriquecer los procesos de enseñanza con medios digitales.

Por la información que tenemos al respecto, se implementarán varias iniciativas con el principal objetivo de proveer los recursos que necesiten los maestros y estudiantes desde el punto de vista tecnológico. Se han implementado procesos de formación docente, capacitación de técnicos, adaptaciones a los planes de estudios y contenidos; en fin, múltiples acciones pedagógicas y técnicas dentro del marco del Pacto Educativo, la Estrategia Nacional de Desarrollo y demás componentes estratégicos. En este sentido, se está trabajando en un proceso formal de capacitación de todos los actores involucrados, y así garantizar un mejor aprovechamiento de las bondades de las tecnologías digitales.

La mejora de la educación dominicana es un compromiso de todos los ciudadanos y organizaciones del país. Hemos firmado un pacto educativo que nos invita a la unidad y al compromiso con nuestros estudiantes y con todo el sistema educativo nacional. Sigamos trabajando para garantizar el logro de todas las metas planteadas. Seguro que podemos lograrlo.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

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Los jóvenes quieren educación de calidad

En la República Dominicana, se celebra el 31 de enero como Día Nacional de la Juventud. Se hace coincidir dicha fecha con la festividad de San Juan Bosco, fundador de los Salesianos, orden religiosa que ha hecho mucho bien en nuestro país. Todos estos momentos especiales del año nos hacen reflexionar sobre el rol que juega la juventud que se está formando en tantas instituciones educativas. Ellos representan el relevo generacional de los que actualmente ocupan diversas posiciones de liderazgo. Por lo que llegamos a la siguiente pregunta, ¿cómo estamos formando a la actual generación de jóvenes?

Uno de los temas más recurrentes en las conversaciones académicas de todos los días es el que hace referencia a la calidad educativa. Parece que hay un consenso general sobre la importancia de mejorar la calidad del sistema educativo y por tanto de los elementos que la conforman. Esto nos permite resaltar tres aspectos de la calidad que consideramos de altísima relevancia.

En primer lugar, los modelos pedagógicos que implementamos en las aulas deben responder a las exigencias y realidades actuales. La juventud está sometida constantemente a una cantidad impresionante de “distractores” e informaciones que la mantiene enfocada en temas que a lo mejor no generan valor. El gran desafío está en como podemos construir procesos de aprendizaje que hagan más rica la experiencia educativa y ayude a desarrollar plenamente el talento de los jóvenes.

Por otra parte, debemos revisar los contenidos que enseñamos. Las tendencias globales parecen definir un camino donde se hace más importante las habilidades que permiten aprender permanentemente, en lugar de memorizar contenidos que rápidamente se desactualizan. Uno de los esfuerzos que debemos realizar radica en encender la llama del amor al conocimiento en el corazón de los estudiantes.

Por último, están los maestros. Una educación de calidad nunca será posible sin ellos. Con mejores maestros, tendremos mejor educación, ¿cómo podemos tenerlos? Debemos reconocer que hay excelentes maestros en el sistema pero sigue siendo un tema complejo. Un componente fundamental sería: vocación más buena formación. Esta es la forma, en mi humilde opinión, que se puede tener un maestro de calidad.

En fin, para tener garantía de un mejor futuro debemos formar una clase dirigente que realice sus labores de liderazgo dentro del marco de la ética, la experiencia y el conocimiento. Eso solo puede lograrse, si nuestras instituciones académicas proveen educación de la calidad a los estudiantes de hoy, que serán los líderes del mañana. Luchemos por una calidad de la educación al servicio del liderazgo nacional.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Una educación superior pertinente

Existen muchos informes de diversos organismos nacionales e internacionales que estudian el impacto de la educación superior en nuestras sociedades. Ciertamente las realidades son distintas según los países. Podemos constatar que en Estados Unidos y Europa, las condiciones sociales y demográficas son distintas a las naciones de América Latina y el Caribe. Por tanto, es importante el análisis de lo que aplica o no en nuestra región.

En primer lugar, somos una América Latina en crecimiento. Cada vez hay más jóvenes que quieren realizar una carrera universitaria. Ellos depositan su confianza en un sistema de educación superior en la esperanza de que dichas titulaciones que piensan obtener, le ayuden en la movilidad social que aspiran a vivir. Todavía en nuestro países, un título universitario simboliza la esperanza de un futuro mejor.

Por otro lado, las formas de financiamiento de la educación superior siguen siendo particularmente obtenidas por medio de las cuotas que pagan las familias. La inversión pública se ha mantenido limitada y esto obliga a replantearnos nuevas formas de financiamiento.

Por último, se hacen necesarias reformas curriculares que transformen radicalmente los modelos de enseñanza y permitan el desarrollo de habilidades que requieran los empleadores y la sociedad en sentido general.

Una educación superior pertinente es la que cumple con las expectativas de los estudiantes, en términos de generación de empleo y desarrollo emprendedor. La universidad debe ser un espacio de crecimiento para todos los miembros de la comunidad académica y un elemento importante del desarrollo de nuestros países.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Por una universidad dominicana abierta al mundo

Vivimos en tiempos de extraordinaria capacidad de comunicación a escala planetaria. El mundo está altamente interconectarlo, facilitando así los intercambios a todos los niveles. Uno de los sectores que es y será más impactado por este fenómeno es el de la educación superior.

En la actualidad, el aspirante a realizar una carrera universitaria o participar en algún tipo de formación continua, antes de decidir dónde piensa formarse, busca en diferentes medios, incluyendo el internet, las mejores instituciones en el mundo donde puede realizar sus estudios. Esto quiere decir que el abanico de opciones de los estudiantes del siglo XXI se ha incrementado como nunca antes en la historia de la humanidad.

Tradicionalmente, las personas estudiaban en la universidad más cerca de donde vivía y solo algunos pocos, los más ricos, realizaban estudios en el extranjero. Vivir y conocer varios países del mundo parecía una experiencia reservada para unos cuantos integrantes de las élites sociales. Hoy en día esa realidad ha cambiado radicalmente.

Los estudiantes de esta era digital pueden optar por participar en programas de movilidad internacional mediante becas o asistencias financieras a todos los niveles educativos y a todos los destinos posibles. Estamos viviendo tiempos de globalización académica. Los estudiantes y profesores pueden vivir experiencias culturales, académicas y de investigación en cualquier parte del mundo con mayor facilidad que antes.

Las universidades dominicanas deben hacer más conciencia de los cambios profundos que ha sufrido la educación universitaria a un nivel global. Se hace necesario mejorar la calidad de nuestras instituciones, establecer alianzas con entidades internacionales y comunicar mejor las cosas que nos hacen diferentes con respecto a otras opciones de formación universitaria en el mundo. Solo así podremos tener un futuro garantizado.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Universidad Dominicana de clase mundial

Nuevamente aparecen en el escenario global nuevas versiones de rankings universitarios. Dichos instrumentos de medición, elaborados por diferentes organismos, pretenden medir la calidad de las universidades a escala global, regional o nacional. Mediante indicadores predefinidos y de acuerdo a unas características que definen el modelo ideal de universidad, se analizan los estados de situación de diversas universidades en el mundo. La pregunta sería, ¿cómo esto afecta a las universidades del país?
Una de las grandes quejas de diversos creadores de opinión es que ninguna universidad dominicana aparece en los más famosos rankings de Universidades en el mundo. Con esta afirmación se pretende demostrar que no tenemos en nuestro país una educación superior de calidad. Nos parece que no podemos llegar a tal conclusión con tanta ligereza.
Es nuestra opinión que efectivamente debemos continuar mejorando la calidad de nuestras universidades. Reconocemos que en los últimos años, son muchas las iniciativas que han contribuido a este importante objetivo, entre ellas se destaca la evaluación quinquenal de la calidad aplicada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) a todas las universidades e instituciones de educación superior del país. Sin embargo, debemos definir un plan maestro para ir colocando nuestras academias en mejores lugares de los diferentes instrumentos de evaluación de la calidad universitaria en el mundo.
Existen en nuestro país muy buenas universidades que responden al modelo dominicano y por tanto se hacen ellas mismas instrumentos pertinentes de desarrollo social en nuestro entorno local. Sobre la base de esta importante plataforma, debemos apoyar a nuestras academias para que puedan “rankear” mejor en el ámbito internacional. Solas no pueden. Necesitan la ayuda de todos los sectores de la sociedad.
El país que tiene la primera universidad del mundo, se merece tener una de sus universidades entre las mejores del mundo. Lo queremos todos y lo necesitan nuestros jóvenes. La calidad universitaria al servicio del desarrollo nacional es un sueño que se debe ir haciendo realidad.
Por: José Armando Tavarez Rodríguez
Twitter: @JTavarezR

CRES 2018: Posición de la República Dominicana

La educación superior es motor del desarrollo sostenible de todos los pueblos de la tierra. Dicha afirmación no es solamente nuestra. También es confirmado mediante diversos informes de organismos internacionales, opiniones de expertos y líderes mundiales. Es por eso que la organización internacional de Naciones Unidas, mediante su Organismo para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) organizará una Conferencia Regional de Educación Superior llamada CRES 2018, como fase previa a la Cumbre Mundial de Educación Superior.
Nuestro país no puede estar ajeno a estos temas. De hecho, hemos tenido dignas representaciones en las cumbres previas. Es por eso que debemos definir una posición país que pueda contribuir desde nuestra perspectiva al desarrollo mundial, y sobre todo regional, de la educación superior, la ciencia y la tecnología.
En lo que tiene que ver con las posibles contribuciones, pensamos que debemos trabajar los siguientes temas: acceso y cobertura de la educación superior, aseguramiento de la calidad en las instituciones del sistema, la internacionalización de la academia dominicana y mejorar los sistemas de gobernanza universitaria.
En este sentido, es importante apoyar los esfuerzos que se están realizando para analizar y actualizar la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología, de manera que sea un verdadero instrumento de fomento, apoyo y desarrollo de nuestro sistema académico y científico. Reiteramos que uno de los puntos en donde debemos hacer más hincapié consiste en mejorar la calidad de la educación impartida en las diversas instituciones, sin descuidar el aumento de la inversión en investigación e innovación científica y tecnológica. Es tiempo que declaremos como prioridad nacional el fortalecimiento de nuestro sistema nacional de innovación y desarrollo, dando un apoyo adecuado a las instituciones y sus actores.
Por: José Armando Tavarez Rodríguez
Twitter: @JTavarezR

Futuro de la educación superior en los países latinoamericanos 

La región de América Latina y el Caribe es la que posee mayor desigualdad social del planeta. Por ejemplo, según los informes oficiales, en la región hay más de veinte millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Los niveles de pobreza son los más altos de los países de la OCDE y la concentración de riqueza en unos pocos nos hace ser una de las regiones del planeta con mayor exclusión social. Es por eso que pensamos que la vía más efectiva para combatir estos males sociales es la educación y específicamente la educación superior.

Entre los desafíos que se presentan en los países de América Latina y el Caribe se encuentran el aumento significativo y progresivo de la matrícula estudiantil, la pertinencia de los planes de estudio y oferta educativa en general, la calidad de la educación universitaria, la vinculación con los actores de la sociedad como empresas y gobierno, la autonomía universitaria y la internacionalización de las instituciones de estudios superiores.

El establecimiento de un círculo virtuoso de desarrollo basado en una Educación Superior de calidad y pertinente a las demandas de la sociedad, abre nuevas oportunidades para los jóvenes y adultos que requieren movilidad social y mejores condiciones de vida.

En este sentido, en nuestro país estamos viviendo momentos interesantes. Con el inicio de los trabajos a favor de una actualización de la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología y la procura del establecimiento de una Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior, se están dando pasos positivos para garantizar un mejor sistema universitario. Todo proceso de reforma y cambio para mejor debe tener como centro al ciudadano y la manera en que hagamos posible mejores condiciones para su desarrollo humano pleno e integral.

Las universidades latinoamericanas, incluyendo las de nuestro país, deben centrar sus esfuerzos en una transformación institucional que acerque la universidad al pueblo y sus necesidades mediante la formación, investigación y desarrollo de conocimientos, tecnologías y saberes que ayuden a eliminar o disminuir la desigualdad social. Nuestra región necesita una universidad de todos y para todos.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR

Calidad de la educación universitaria 

En la República Dominicana se ha establecido una comisión o equipo de trabajo que está diseñando un Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior. Dicha iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) merece todo el apoyo de la sociedad dominicana. No existe en el mundo una nación desarrollada sin un buen sistema de educación superior. La calidad de nuestras universidades es la base del crecimiento social y económico de nuestro país.

Los sistemas de educación superior que mejor funcionan según clasificaciones e informes internacionales son los anglosajones. A pesar de los grandes esfuerzos en materia universitaria que han hecho los países asiáticos, con interesantes e importantes resultados, siguen estando en los primeros lugares de calidad las universidades de los Estados Unidos e Inglaterra. Su larga tradición académica, su importante contribución al mundo científico y tecnológico y los procesos selectivos de atracción de los mejores profesores y estudiantes, son los factores que hacen de los centros universitarios de dichos países, los más prestigiosos del mundo. ¿Existe algo que en nuestro país podamos aprender de esta experiencia?

Pienso que es correcto que demos una mirada curiosa, crítica, abierta y humilde a los mejores referentes de educación superior en el mundo. Esto debe estar combinado con un entendimiento profundo de nuestra realidad y un compromiso firme a nivel institucional con la calidad de la educación. Hemos tenido buenas iniciativas en el pasado como la implementación de las evaluaciones quinquenales de la calidad a todas las instituciones de educación superior del sistema. Sobre esa buena base, debemos seguir construyendo un sistema nacional que permita asegurar la calidad universitaria y su resultado positivo en la vida de los estudiantes, sus familias y la nación.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR