Por una universidad dominicana abierta al mundo

Vivimos en tiempos de extraordinaria capacidad de comunicación a escala planetaria. El mundo está altamente interconectarlo, facilitando así los intercambios a todos los niveles. Uno de los sectores que es y será más impactado por este fenómeno es el de la educación superior.

En la actualidad, el aspirante a realizar una carrera universitaria o participar en algún tipo de formación continua, antes de decidir dónde piensa formarse, busca en diferentes medios, incluyendo el internet, las mejores instituciones en el mundo donde puede realizar sus estudios. Esto quiere decir que el abanico de opciones de los estudiantes del siglo XXI se ha incrementado como nunca antes en la historia de la humanidad.

Tradicionalmente, las personas estudiaban en la universidad más cerca de donde vivía y solo algunos pocos, los más ricos, realizaban estudios en el extranjero. Vivir y conocer varios países del mundo parecía una experiencia reservada para unos cuantos integrantes de las élites sociales. Hoy en día esa realidad ha cambiado radicalmente.

Los estudiantes de esta era digital pueden optar por participar en programas de movilidad internacional mediante becas o asistencias financieras a todos los niveles educativos y a todos los destinos posibles. Estamos viviendo tiempos de globalización académica. Los estudiantes y profesores pueden vivir experiencias culturales, académicas y de investigación en cualquier parte del mundo con mayor facilidad que antes.

Las universidades dominicanas deben hacer más conciencia de los cambios profundos que ha sufrido la educación universitaria a un nivel global. Se hace necesario mejorar la calidad de nuestras instituciones, establecer alianzas con entidades internacionales y comunicar mejor las cosas que nos hacen diferentes con respecto a otras opciones de formación universitaria en el mundo. Solo así podremos tener un futuro garantizado.

Por: Ing. José Armando Tavárez Rodríguez

Twitter: @JTavarezR

Universidad Dominicana de clase mundial

Nuevamente aparecen en el escenario global nuevas versiones de rankings universitarios. Dichos instrumentos de medición, elaborados por diferentes organismos, pretenden medir la calidad de las universidades a escala global, regional o nacional. Mediante indicadores predefinidos y de acuerdo a unas características que definen el modelo ideal de universidad, se analizan los estados de situación de diversas universidades en el mundo. La pregunta sería, ¿cómo esto afecta a las universidades del país?
Una de las grandes quejas de diversos creadores de opinión es que ninguna universidad dominicana aparece en los más famosos rankings de Universidades en el mundo. Con esta afirmación se pretende demostrar que no tenemos en nuestro país una educación superior de calidad. Nos parece que no podemos llegar a tal conclusión con tanta ligereza.
Es nuestra opinión que efectivamente debemos continuar mejorando la calidad de nuestras universidades. Reconocemos que en los últimos años, son muchas las iniciativas que han contribuido a este importante objetivo, entre ellas se destaca la evaluación quinquenal de la calidad aplicada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) a todas las universidades e instituciones de educación superior del país. Sin embargo, debemos definir un plan maestro para ir colocando nuestras academias en mejores lugares de los diferentes instrumentos de evaluación de la calidad universitaria en el mundo.
Existen en nuestro país muy buenas universidades que responden al modelo dominicano y por tanto se hacen ellas mismas instrumentos pertinentes de desarrollo social en nuestro entorno local. Sobre la base de esta importante plataforma, debemos apoyar a nuestras academias para que puedan “rankear” mejor en el ámbito internacional. Solas no pueden. Necesitan la ayuda de todos los sectores de la sociedad.
El país que tiene la primera universidad del mundo, se merece tener una de sus universidades entre las mejores del mundo. Lo queremos todos y lo necesitan nuestros jóvenes. La calidad universitaria al servicio del desarrollo nacional es un sueño que se debe ir haciendo realidad.
Por: José Armando Tavarez Rodríguez
Twitter: @JTavarezR

CRES 2018: Posición de la República Dominicana

La educación superior es motor del desarrollo sostenible de todos los pueblos de la tierra. Dicha afirmación no es solamente nuestra. También es confirmado mediante diversos informes de organismos internacionales, opiniones de expertos y líderes mundiales. Es por eso que la organización internacional de Naciones Unidas, mediante su Organismo para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) organizará una Conferencia Regional de Educación Superior llamada CRES 2018, como fase previa a la Cumbre Mundial de Educación Superior.
Nuestro país no puede estar ajeno a estos temas. De hecho, hemos tenido dignas representaciones en las cumbres previas. Es por eso que debemos definir una posición país que pueda contribuir desde nuestra perspectiva al desarrollo mundial, y sobre todo regional, de la educación superior, la ciencia y la tecnología.
En lo que tiene que ver con las posibles contribuciones, pensamos que debemos trabajar los siguientes temas: acceso y cobertura de la educación superior, aseguramiento de la calidad en las instituciones del sistema, la internacionalización de la academia dominicana y mejorar los sistemas de gobernanza universitaria.
En este sentido, es importante apoyar los esfuerzos que se están realizando para analizar y actualizar la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología, de manera que sea un verdadero instrumento de fomento, apoyo y desarrollo de nuestro sistema académico y científico. Reiteramos que uno de los puntos en donde debemos hacer más hincapié consiste en mejorar la calidad de la educación impartida en las diversas instituciones, sin descuidar el aumento de la inversión en investigación e innovación científica y tecnológica. Es tiempo que declaremos como prioridad nacional el fortalecimiento de nuestro sistema nacional de innovación y desarrollo, dando un apoyo adecuado a las instituciones y sus actores.
Por: José Armando Tavarez Rodríguez
Twitter: @JTavarezR

Futuro de la educación superior en los países latinoamericanos 

La región de América Latina y el Caribe es la que posee mayor desigualdad social del planeta. Por ejemplo, según los informes oficiales, en la región hay más de veinte millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Los niveles de pobreza son los más altos de los países de la OCDE y la concentración de riqueza en unos pocos nos hace ser una de las regiones del planeta con mayor exclusión social. Es por eso que pensamos que la vía más efectiva para combatir estos males sociales es la educación y específicamente la educación superior.

Entre los desafíos que se presentan en los países de América Latina y el Caribe se encuentran el aumento significativo y progresivo de la matrícula estudiantil, la pertinencia de los planes de estudio y oferta educativa en general, la calidad de la educación universitaria, la vinculación con los actores de la sociedad como empresas y gobierno, la autonomía universitaria y la internacionalización de las instituciones de estudios superiores.

El establecimiento de un círculo virtuoso de desarrollo basado en una Educación Superior de calidad y pertinente a las demandas de la sociedad, abre nuevas oportunidades para los jóvenes y adultos que requieren movilidad social y mejores condiciones de vida.

En este sentido, en nuestro país estamos viviendo momentos interesantes. Con el inicio de los trabajos a favor de una actualización de la ley 139-01 de educación superior, ciencia y tecnología y la procura del establecimiento de una Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior, se están dando pasos positivos para garantizar un mejor sistema universitario. Todo proceso de reforma y cambio para mejor debe tener como centro al ciudadano y la manera en que hagamos posible mejores condiciones para su desarrollo humano pleno e integral.

Las universidades latinoamericanas, incluyendo las de nuestro país, deben centrar sus esfuerzos en una transformación institucional que acerque la universidad al pueblo y sus necesidades mediante la formación, investigación y desarrollo de conocimientos, tecnologías y saberes que ayuden a eliminar o disminuir la desigualdad social. Nuestra región necesita una universidad de todos y para todos.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR

Calidad de la educación universitaria 

En la República Dominicana se ha establecido una comisión o equipo de trabajo que está diseñando un Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en la Educación Superior. Dicha iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) merece todo el apoyo de la sociedad dominicana. No existe en el mundo una nación desarrollada sin un buen sistema de educación superior. La calidad de nuestras universidades es la base del crecimiento social y económico de nuestro país.

Los sistemas de educación superior que mejor funcionan según clasificaciones e informes internacionales son los anglosajones. A pesar de los grandes esfuerzos en materia universitaria que han hecho los países asiáticos, con interesantes e importantes resultados, siguen estando en los primeros lugares de calidad las universidades de los Estados Unidos e Inglaterra. Su larga tradición académica, su importante contribución al mundo científico y tecnológico y los procesos selectivos de atracción de los mejores profesores y estudiantes, son los factores que hacen de los centros universitarios de dichos países, los más prestigiosos del mundo. ¿Existe algo que en nuestro país podamos aprender de esta experiencia?

Pienso que es correcto que demos una mirada curiosa, crítica, abierta y humilde a los mejores referentes de educación superior en el mundo. Esto debe estar combinado con un entendimiento profundo de nuestra realidad y un compromiso firme a nivel institucional con la calidad de la educación. Hemos tenido buenas iniciativas en el pasado como la implementación de las evaluaciones quinquenales de la calidad a todas las instituciones de educación superior del sistema. Sobre esa buena base, debemos seguir construyendo un sistema nacional que permita asegurar la calidad universitaria y su resultado positivo en la vida de los estudiantes, sus familias y la nación.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

Twitter: @JTavarezR

 

Demanda creciente de profesionales tecnológicos

 

La era de la información y el conocimiento se caracteriza por la importancia estratégica que tiene el desarrollo del talento humano en los sectores productivos. Las herramientas digitales y tecnológicas se constituyen en base fundamental del desarrollo de los pueblos en el siglo XXI. Una industria fundamental de esta nueva economía digital es el sector de las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

En muchos países se cuenta con planes estratégicos de capacitación tecnológica que contempla satisfacer la demanda en crecimiento de profesionales especializados en las áreas de TIC. Para que un país, sociedad, ciudad o sector pueda ser más competitivo, debe contar con buenos desarrolladores de software, soportes técnicos, gerentes de proyectos tecnológicos, expertos en redes, especialistas en ciberseguridad, analistas de datos, gurús de la comunicación digital y demás áreas del saber tecnológico mundial.

Para lograr la importante meta de la capacitación y formación del talento tecnológico se necesita el trabajo conjunto del sector privado, público y la academia. Las instituciones educativas deben estar cerca del aparato productivo nacional y definir sus ofertas académicas de acuerdo a las necesidades de la sociedad. El proyecto República Digital, en todos sus componentes, es una gran oportunidad para alcanzar tan importante objetivo.

Entendemos que para satisfacer la demanda creciente de profesionales en TIC necesitamos aumentar la oferta de carreras e instituciones que formen en este sector. También debemos motivar desde los primeros años de formación a los niños y niñas en las áreas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingenierías. Estas son las disciplinas que fomentan la innovación y la creatividad que permiten garantizar mayores niveles de competitividad global en naciones como la nuestra.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

@JTavarezR

Mejores plataformas de tecnología educativa 

La tecnología, como hemos dicho anteriormente, ha impactado todos los aspectos de la vida humana. Las formas de comunicarse, hacer negocios o trabajar, han cambiado radicalmente. La tecnología también ejerce especial influencia en la forma en que nos educamos. Es por eso que una de las disciplinas de mayor importancia y crecimiento es la tecnología educativa.

La tecnología aplicada a la educación es la forma en que expertos aplican las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) a los procesos de enseñanza y aprendizaje. Las TIC son base fundamental de cambio y elemento disruptivo en la educación mundial. Así como la introducción de la pizarra supuso un cambio en el aula y la forma de enseñar en ella, podemos decir que las TIC transforman radicalmente la forma que enseñamos cuando las usamos de manera intensiva.

Por ejemplo, la plataforma YouTube ocupa el primer lugar en los rankings de herramientas de tecnología educativa. Dicha plataforma contiene miles de videos tutoriales en prácticamente todos los aspectos de la vida humana. Puedes encontrar videos educativos que te enseñan matemáticas, como bailar, cocinar y hasta tejer. Es impresionante la extraordinaria oportunidad que ofrece, desde el punto de vista de estrategia pedagógica, este tipo de plataformas. Les invito a intentarlo. Piensa en algo que te interese aprender y entra en la página de YouTube y, mediante el buscador, pon el nombre de la habilidad que quieres desarrollar. Es muy probable que encuentres lo que buscas. Esto quiere decir que puedes escuchar y ver un video de veinte minutos, con una explicación de un experto del tema que quieres aprender, totalmente gratis. Esto es una verdadera democratización del conocimiento y acceso abierto a la educación en el siglo XXI.

En el contexto nacional, debemos trabajar en estrategias de apropiación tecnológica que nos permitan aprovechar esta y otras herramientas que ya poseen contenidos y ayudas pedagógicas para profesores, estudiantes y técnicos educativos. Estamos en el momento oportuno para incorporar la tecnología educativa, de manera plena, en el sistema educativo dominicano.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Academia y cuarta revolución industrial

Cada época tiene su tema. Los historiadores e intelectuales de todos los tiempos intentan clasificar y explicar las etapas en las que ha ido evolucionando la humanidad. Desde la era antigua, pasando por la edad media y moderna, hasta llegar a nuestro días, el ser humano ha cambiado su entorno para adaptarlo a las circunstancias y necesidades de su tiempo. En el pasado conocimos la llamada era industrial. Fueron tiempos de cambio, progreso y también de grandes desafíos sociales. Hoy, algunos expertos dicen que estamos viviendo una cuarta revolución industrial. ¿Qué significa eso? ¿Qué impacto tiene en la academia?

Desde la invención de la máquina del vapor, la humanidad ha innovado y creado tecnologías que cambian el mundo. Actualmente estamos en la era digital. Su impacto se nota en todas las esferas de la vida humana, incluyendo la industria. Es por eso que economistas, sociólogos y expertos están acuñando nuevos conceptos para describir que está pasando y uno de ellos es Industria 4.0 o cuarta revolución industrial. Este nuevo enfoque sobre la realidad actual implica una convergencia entre las tecnologías digitales emergentes y existentes con los medios de manufactura y producción industrial, dando origen a nuevas realidades.

La impresión 3D, la nanotecnología, la ingeniería genética, la robótica y otras disciplinas, se acercan a las personas y ponen en sus manos el poder de cambiar radicalmente su entorno y sus vidas. Imaginen fábricas completamente automatizadas que entregan productos en la puerta de su casa con la ayuda de drones o vehículos autónomos. Esto es solo un ejemplo de lo que se avecina.

De frente a este entorno tecnológico y revolucionario, las universidades deben fijar posición. El mundo digital requiere de universidades que incorporen con inteligencia e innovación lo digital en todos los aspectos de sus procesos administrativos y académicos. También deben las academias saber que no podemos seguir ofreciendo carreras profesionales que en cuatro años ya no responden a las necesidades de una sociedad cambiante y altamente tecnológica.

Pensamos que ha llegado la hora de la Universidad 4.0 o Universidad Digital. Así como ocurre en la industria, debemos incorporar tecnologías que permitan cambiar radicalmente la realidad de nuestras universidades para que, sobre todo, respondan mejor a las necesidades de nuestros jóvenes. Es tiempo de cambio. Es tiempo de revolución 4.0

Universidad y educación ciudadana

Las universidades tienen una gran responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa y desarrollada. La principal demanda que la sociedad realiza a sus universidades es que se constituyan en proveedoras de buenos profesionales. Es decir, que aporten al país personas capacitadas que a su vez cumplan con las habilidades requeridas en las instituciones o espacios productivos donde desempeñarán sus funciones. Sin embargo, esta no es la única función de la universidad.

Si revisamos los planes de estudio de la mayoría de las academias dominicanas nos podemos dar cuenta que hay un mínimo de dos asignaturas dedicadas a la formación humana de sus estudiantes. Dichos cursos reciben el nombre de éticas profesionales. Dentro de estas materias, los profesores intentan moldear las conciencias de los jóvenes que participan en el proceso formativo. Además de estos espacios, las universidades tienen programas cocurriculares y extracurriculares donde inculcan el desarrollo de otros valores éticos y morales.

Es cierto que entre las funciones de los institutos de educación superior está la investigación, el desarrollo y la docencia pero hoy más que nunca necesitamos que la universidad haga un extraordinario aporte, despertando la conciencia cívica y social de nuestros jóvenes.

Los grandes líderes de la humanidad surgieron en las aulas universitarias. Fue en dichas casas de altos estudios donde se desarrollaron sus mentes y corazones. Esto les permitió decidirse por la acción social y la consagración a las causas más nobles y justas en favor de la patria tan amada. Si queremos combatir la delincuencia, corrupción, violencia de género y otros males; debemos fortalecer la academia y hacer que ella cumpla su papel de formación de los líderes transformadores que requiere nuestra sociedad.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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Educación Superior para el 2017

En los inicios de un nuevo año, se hace tradición proyectar o estimar las tendencias o tareas pendientes que debería realizarse en el transcurso del mismo. Entendemos que existen algunos desafíos para el 2017 que vale la pena mencionar.

En primer lugar, es importante continuar con el proceso de reforma de las carreras de formación de maestros. Las universidades dominicanas están haciendo esfuerzos para actualizar los planes de estudio de las licenciaturas en educación con sus correspondientes menciones para que cumplan con la nueva normativa de formación docente.

También se debe seguir cumpliendo con la promesa del gobierno en lo que respecta a la ampliación de los programas de becas nacionales e internacionales. Ciertamente todo es perfectible pero, consideramos que unas de las políticas sociales que garantizan la inclusión social en educación superior son ciertamente los programas de financiamiento y becas.

Se hace necesario para este nuevo año aumentar la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i), tanto en el lado público como privado. Algunos sugieren que un país con tantos pendientes en materia social no debería invertir más en ciencia y tecnología. Nosotros pensamos diferente. De hecho, muchos estudios han demostrado que a mayor inversión en investigación mayores niveles de desarrollo humano integral.

También se hace necesario Incrementar la vinculación entre la universidad y la empresa mediante los centros de emprendimiento e innovación de las academias y otros mecanismo al servicio de tales fines.

Por último, es fundamental innovar en todos los niveles del sistema de educación superior universitario, continuando con el uso intensivo de las tecnologías de información y comunicación.

Toda la sociedad debe comprometerse a seguir desarrollando la universidad dominicana, para que el 2017 se compute como uno de los mejores años en la historia de la educación superior en nuestro país. Juntos podemos lograrlo.

Por: Ing. José Armando Tavarez, MBA, PhD (c)

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